Orión nació en una carpa en Bariloche y desde cachorro acompañó a Sebastián, un mochilero argentino, en un viaje de casi cinco años y más de 14 mil kilómetros por Argentina y Perú.
Un gato llamado Orión nació en una carpa en Bariloche y desde entonces acompaña a Sebastián, un mochilero argentino, en un viaje que ya lleva casi cinco años y más de 14 mil kilómetros recorridos por Argentina y Perú.
La historia comenzó a fines de la pandemia, cuando Sebastián, graduado en producción audiovisual, se quedó sin trabajo por la suspensión de eventos. Ante la incertidumbre, decidió armar su mochila con equipo de grabación y viajar con dos amigos a Bariloche.
El grupo instaló un campamento a orillas del lago Nahuel Huapi, que con el tiempo se convirtió en refugio de paso para otros viajeros. Un día se cruzaron con una joven y su gata, que estaba por dar a luz. La gata se instaló en la carpa de Sebastián y allí nacieron cuatro cachorros, entre ellos Orión.
Los gatitos pasaron sus primeros meses dentro de la carpa y luego comenzaron a explorar el entorno. Andrea, referente de la organización Pancitas Felices de Bariloche, ayudó a coordinar la atención veterinaria con la veterinaria Percario. Los cinco gatos recibieron revisiones, desparasitación y vacunación. Tres de los cachorros fueron adoptados, pero Orión se quedó con Sebastián.
El vínculo entre ambos se fortaleció naturalmente. Mientras Sebastián producía pulseras o tomaba mates, Orión se acercaba a dormir o pasar tiempo con él. Tras una etapa como mochileros entre Bariloche, El Bolsón y Olavarría, decidieron adoptar la bicicleta como medio de transporte.
Según Sebastián, la bicicleta les dio independencia y convirtió el viaje en una experiencia contemplativa: “En la aventura, el camino también forma parte; no es solo ir de un punto A a un punto B, sino que en la bici todo el trayecto es la aventura”.
Orión, que nunca vivió en una casa, se adaptó a la vida itinerante. Sebastián explicó: “A Orión no se lo sacó de su lugar, no es que se crió en una casa y después salimos a viajar. Desde el primer momento estuvo en contacto con la naturaleza, entonces fuimos buscando las maneras de mantener esa libertad”.
La convivencia con el gato le enseñó a Sebastián a vivir el presente: “Lo más lindo que tiene Orión es que me ha enseñado sobre el momento presente. Siempre parece despreocupado, simplemente olfateando o mirando una florcita, un pajarito o el paisaje mismo… Él contempla. Y eso te hace vivir el ahora”.
Para viajar con un felino, la dupla realiza revisiones integrales, certificaciones de Senasa y completó el esquema de vacunación. La alimentación de Orión combina alimento balanceado con raciones de carne o pollo hervido. En zonas urbanas o de alto tráfico, utiliza una pechera con chapita identificatoria y un rastreador GPS vinculado al celular de Sebastián.
Orión no usa correa en espacios abiertos, pero sí en zonas urbanas por precaución. Sebastián comentó que el gato camina a su lado y que a veces se detiene a olfatear flores, lo que requiere paciencia.
Tras casi cinco años de itinerario y más de 14 mil kilómetros recorridos, la dupla continúa viajando sin planes rígidos, guiados por la confianza mutua y el disfrute del camino.
