La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán lanzó una ofensiva combinada de misiles balísticos y drones contra dos bases militares de Estados Unidos en Jordania durante la madrugada de este lunes, en represalia a un bombardeo estadounidense sobre la isla de Larak.
La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán confirmó el lanzamiento de una ofensiva combinada de misiles balísticos y drones contra dos bases militares de Estados Unidos en Jordania durante la madrugada de este lunes. La acción fue presentada como una represalia directa al bombardeo ejecutado por Washington horas antes sobre la isla de Larak, en el estrecho de Ormuz.
El operativo fue denominado «Castigo al Agresor» y tuvo como objetivo las instalaciones de las bases de Al Azraq y Rey Hussein. Desde la cúpula militar iraní se informó que se provocaron «grandes daños» en sectores técnicos y zonas de estacionamiento de aviones de combate, aunque la evaluación final de los daños no fue ratificada de forma independiente.
Fuentes de las fuerzas armadas jordanas informaron la detención y neutralización de al menos ocho misiles en su espacio aéreo. Voceros del Pentágono y reportes de medios estadounidenses señalaron que gran parte de la incursión fue interceptada por el ejército de Estados Unidos.
Teherán emitió una advertencia explícita en la que remarcó que cualquier posterior agresión de la Casa Blanca recibirá «respuestas aún más devastadoras».
El ataque iraní se produjo como respuesta a una operación militar del Comando Central de Estados Unidos (Centcom) contra la isla de Larak, en la provincia de Hormozgán. La incursión estadounidense destruyó dos lanzadores de cohetes iraníes tras detectar que efectivos de la Guardia Revolucionaria se preparaban para desplegar minas en el estrecho de Ormuz. Según la agencia local Tasmin, la maniobra dejó un saldo de dos muertos y varios heridos entre efectivos militares y civiles.
El general de brigada Hussein Mohebi, portavoz de la Guardia Revolucionaria, sostuvo en declaraciones oficiales que la decisión estratégica de la administración estadounidense constituye un «error fatal» y adelantó que Washington sufrirá consecuencias en los frentes militares y económicos.
Las hostilidades en el estrecho de Ormuz han contabilizado hasta la fecha más de 70 ataques a embarcaciones y un saldo que supera los 20 marineros muertos. Ante el peligro de sabotajes y cierres de pasos clave, países como Arabia Saudita comenzaron a desviar parte de su producción petrolera hacia rutas alternativas por el mar Rojo.
