La muerte de Tamara Daniela Schiaffini, de 31 años, ocurrida tras caer desde el quinto piso de un hotel en Mendoza, es investigada por la Justicia. Su pareja, Daniel Gazzoti, permanece aprehendido mientras se contrasta su versión con las pruebas.
La muerte de Tamara Daniela Schiaffini, la mujer de 31 años que cayó desde el quinto piso de un hotel del centro de Mendoza, concentra por estas horas la atención de los investigadores sobre lo que ocurrió dentro de la habitación que compartía con su pareja. El hombre dio su versión de los últimos segundos antes de la caída, pero hasta ayer permanecía demorado mientras la Justicia intenta determinar si su relato resulta compatible con las pruebas.
El episodio ocurrió durante la madrugada del jueves en la habitación 502 del Hotel Aguas del Corral, ubicado en Amigorena 36. Schiaffini se encontraba allí junto a Daniel Gazzoti, de 32 años, con quien mantenía una relación desde hacía nueve años.
Según declaró inicialmente el hombre, ambos estaban descansando cuando escuchó movimientos y advirtió que Tamara se encontraba sentada junto a la ventana. Siempre de acuerdo con esa versión, habría intentado sujetarla cuando ella se arrojó, pero no consiguió impedir la caída.
Esa explicación es ahora uno de los elementos que deberá ser contrastado con la evidencia reunida en el lugar.
Qué pasó
El fiscal Oscar Mallá dispuso activar el protocolo previsto para investigar posibles femicidios. La decisión no implica, sin embargo, que se haya determinado que Schiaffini fue asesinada ni que su pareja sea responsable de su muerte.
El propio fiscal aclaró que se trata de una medida destinada a preservar pruebas y abordar la investigación con los recaudos correspondientes. Por el momento, la posibilidad de un suicidio continúa entre las hipótesis bajo análisis.
La Policía Científica trabajó en la habitación en busca de rastros que permitan reconstruir la mecánica de la caída y establecer qué ocurrió durante los minutos anteriores. También comenzaron a declarar otros huéspedes del hotel.
Una mujer alojada en el primer piso aseguró que no había escuchado discusiones de la pareja durante los días anteriores ni oyó una pelea inmediatamente antes del episodio. Cerca de las 3.58, en cambio, escuchó un fuerte golpe.
Poco después, según su testimonio, oyó a un hombre bajar rápidamente por las escaleras mientras repetía “no, no, no”. Luego comenzaron los pedidos de auxilio y una persona que estaba en una estación de servicio cercana se aproximó al hotel.
Por lo pronto, Gazzoti permanece aprehendido mientras se define su situación procesal. La principal incógnita sigue encerrada en los minutos previos a la caída desde la habitación 502: si Tamara se arrojó, si se produjo un accidente o si pudo haber existido la intervención de otra persona.
