Las membresías de vino ganan terreno en Argentina al ofrecer curaduría experta y experiencias exclusivas. Pequeñas bodegas incrementan su participación en el mercado frente a las grandes etiquetas.
En un contexto donde el tiempo es un recurso limitado y la variedad de opciones puede generar indecisión, la industria vitivinícola argentina registra un crecimiento en las membresías de vino. Estos clubes resuelven la dificultad de elegir una botella entre cientos de opciones, ofreciendo una selección mensual elaborada por sommeliers y enólogos.
Las membresías incluyen etiquetas exclusivas, partidas limitadas o productos de pequeños productores que no suelen estar disponibles en las grandes cadenas de distribución. El suscriptor accede a una curaduría especializada que garantiza calidad y variedad en cada entrega.
Además de la selección mensual, los clubes ofrecen beneficios como fichas de cata, maridajes sugeridos, historia de la bodega, acceso prioritario a eventos, catas guiadas presenciales o virtuales, descuentos en compras directas y visitas a bodegas asociadas.
La tendencia se asocia a un consumo basado en el conocimiento y la experiencia, en lugar de la ostentación. Los suscriptores buscan ampliar su paladar con cepas inusuales o proyectos de autor, y apoyar la producción vitivinícola diversificada.
En este marco, la comunidad de beneficios Libre, de Perfil, ofrece membresías a clubes de vino con descuentos y adhesiones preferenciales.
