El duelo es una respuesta natural ante la muerte de un ser querido. Un informe de especialistas detalla las emociones y síntomas más comunes, y ofrece recomendaciones para afrontarlo.
El duelo, como el que transita Lionel Messi por la pérdida de su padre, es una respuesta natural a esa pérdida, un sufrimiento emocional que se siente cuando alguien a quien se ama fallece. Este dolor puede sentirse abrumador, y cada persona puede transitarlo de diversas maneras.
Según un informe al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, durante un duelo se pueden experimentar todo tipo de emociones difíciles e inesperadas, desde conmoción o ira hasta incredulidad, culpabilidad y profunda tristeza. El dolor del duelo también puede perjudicar la salud física y dificultar el sueño o la alimentación, pero se trata de reacciones normales ante una pérdida. Cuanto más significativa sea esta, más intenso será el dolor.
Tanto si se trata de un amigo cercano, un cónyuge, una pareja, uno de los padres, un hijo u otro pariente, pocas cosas son tan dolorosas como perder a un ser querido. Para muchos, la vida puede no volver a parecer la misma, pero con el tiempo podrá disminuir el dolor, empezar a mirar hacia el futuro y, finalmente, aceptar la pérdida.
El duelo es una experiencia muy personal. No hay una forma correcta o incorrecta de llevarlo, ya que depende de muchos factores, como la personalidad, las experiencias de vida, la fe y qué tan significativa es la pérdida para la persona.
El proceso de duelo lleva su tiempo. La recuperación es gradual, no puede forzarse ni apresurarse, y no existe un tiempo «normal» para el duelo. Algunas personas empiezan a sentirse mejor en semanas o meses; para otras, el proceso toma años. Sea cual sea la experiencia de duelo, es importante que la persona sea paciente consigo misma y permita que el proceso se desarrolle de forma natural.
Aunque el duelo por una pérdida es una parte inevitable de la vida, hay formas que pueden ayudar a sobrellevar el dolor, aceptar la aflicción y, finalmente, encontrar una manera de reponerse y seguir adelante. Entre ellas:
- Reconocer el dolor.
- Aceptar que el duelo puede desencadenar muchas emociones diferentes e inesperadas.
- Comprender que el proceso de duelo será único para cada persona.
- Buscar el apoyo directo de las personas que se preocupan por uno.
Los altibajos del duelo
En lugar de una serie de etapas, también se puede pensar en el proceso de duelo como una montaña rusa, llena de altibajos, subidas y bajadas. Con el paso del tiempo, los momentos difíciles deberían volverse menos intensos y más cortos, aunque lleva tiempo superar una pérdida, según un informe de especialistas, entre ellos la terapeuta estadounidense Jeanne Segal.
Con relación a los síntomas emocionales del duelo, los expertos destacan los siguientes:
- Conmoción e incredulidad: justo después de una pérdida, puede ser difícil aceptar lo ocurrido. La persona puede sentirse aturdida, tener dificultades para creer que la pérdida ocurrió realmente o incluso negar la verdad.
- Tristeza: la tristeza profunda es probablemente el síntoma más universal del duelo. Pueden tenerse sentimientos de vacío, desesperación, nostalgia o profunda soledad. También la persona puede llorar mucho o sentirse emocionalmente inestable.
- Culpa: la persona puede arrepentirse o sentirse culpable de cosas que dijo o hizo, o por no haber dicho o hecho algo. También puede sentirse culpable de ciertos sentimientos, como sentirse aliviada cuando una persona muere tras una enfermedad larga y difícil. Incluso puede sentirse culpable por no haber hecho más para evitar la pérdida, aunque estuviera fuera de su control.
- Miedo: una pérdida significativa puede desencadenar una serie de preocupaciones y temores. La muerte de un ser querido puede desencadenar miedos sobre la propia mortalidad, sobre enfrentarse a la vida sin esa persona o a las responsabilidades que ahora se enfrentan solo.
- Ira: aunque la pérdida no haya sido culpa de nadie, la persona puede sentirse furiosa y resentida. Si perdió a un ser querido, puede estar enojada consigo misma, con Dios, con los médicos o incluso con la persona que murió por abandonarla.
Fuente: Agencia NA
