En Bretaña, un grupo de voluntarios y pescadores rescata truchas y salmones atrapados en tramos secos de los ríos, afectados por la sequía y las altas temperaturas.
En el corazón de Bretaña, región situada en el noroeste de Francia, un grupo de voluntarios y pescadores ejecuta una tarea inusual: rescatan peces atrapados en tramos secos de los ríos franceses afectados por la sequía y las olas de calor. Equipados con redes y tanques de agua oxigenada, avanzan por el lecho del río Odet, donde el agua apenas cubre sus tobillos, para capturar y reubicar truchas y salmones jóvenes en áreas con mayor caudal y oxígeno.
Según informó el diario británico The Guardian, la situación se repite en numerosos puntos del país, donde los niveles de agua descendieron drásticamente, poniendo en riesgo la fauna acuática. Mathieu Le Bouter, representante de la federación de pesca de Finisterre, relató que en las últimas semanas han rescatado cientos de peces en un escenario que calificó como “catastrófico, mucho peor de lo que pensábamos”. Los grupos de rescate llevan los peces a zonas río abajo, entre 16 y 20 kilómetros, donde los afluentes mantienen el caudal.
El fenómeno, que afecta tanto a los ríos principales como a los afluentes menores, se agravó tras tres olas de calor consecutivas en lo que va del verano. De acuerdo con datos del Observatorio Nacional de Niveles Bajos de Agua, una cuarta parte de los arroyos pequeños del país se encuentran estancados o desaparecieron, mientras que el 16% de los ríos franceses presentan tramos completamente secos.
El Loira, el río más largo del país, registra caudales históricamente bajos, y en ciudades como Orléans el flujo del agua se reduce a un hilo entre bancos de arena. El Sena enfrenta una situación crítica: la mitad de su caudal proviene de embalses y afluentes, una medida que habitualmente se implementa un mes más tarde en el año.
The Guardian detalló que, pese a un invierno lluvioso que originó inundaciones, la persistencia del calor extremo y la escasez de precipitaciones desde abril propiciaron una sequía que se extiende a lo largo de toda Europa. En Francia, 99 de los 101 departamentos están sometidos a restricciones de agua, con 58 de ellos bajo estado de emergencia. El Ministerio de Transición Ecológica informó que casi un tercio de las estaciones de monitoreo fluvial reportan los niveles más bajos en dos décadas, y una cuarta parte de los cursos de agua menores se encuentran secos.
La consecuencia más visible es la mortalidad de peces, especialmente en especies sensibles como la trucha y el salmón. “Los peces están sometidos a un gran estrés. Cuando se combinan temperaturas muy altas con bajos niveles de oxígeno disuelto, surgen problemas”, explicó Le Bouter al medio británico.
El parlamento francés aprobó recientemente un proyecto de ley agrícola de emergencia que facilita la construcción de depósitos de agua para riego, una medida que despierta preocupación en sectores ambientalistas y pescadores por el reparto de recursos. Claude Roustan, presidente de la federación nacional de pesca, advirtió que los ríos sufren no solo por la sequía y el cambio climático, sino también por la “extracción excesiva” de agua para cultivos dañados por los incendios. “Somos la primera línea de observación del estado de las aguas en toda Francia; actuamos como primeros intervinientes y lo que estamos viendo es que algunas zonas se encuentran en una situación muy difícil”, señaló.
Las labores de rescate, encabezadas por voluntarios y asociaciones locales, se transformaron en una carrera contra el tiempo. Le Bouter describe el proceso como un círculo vicioso: el descenso del nivel del agua eleva la temperatura, lo que elimina la vegetación acuática, favorece el crecimiento de algas filamentosas y reduce aún más el oxígeno disponible. El pronóstico meteorológico para los próximos diez días no prevé lluvias y anticipa que las altas temperaturas continuarán, lo que complica la situación. “Parece que somos los únicos preocupados por los peces. A diferencia de las aves, los ciervos y los zorros, que son más visibles, tienden a ser olvidados”, lamentó Le Bouter.
Añadió que, pese a estar en temporada de vacaciones, los equipos de voluntarios seguirán recorriendo los ríos Odet e Isole para salvar a la mayor cantidad posible de ejemplares y alertar a la sociedad sobre la gravedad del problema. Las autoridades y expertos mantienen el monitoreo sobre la evolución de los caudales y la fauna acuática, mientras los voluntarios continúan sus tareas de salvamento en un contexto de incertidumbre por el futuro de los ríos franceses.
