El MetLife Stadium en Nueva Jersey albergará este domingo la final del Mundial 2026 entre Argentina y España, con 80.000 espectadores y una audiencia estimada de 1.800 millones de personas.
El MetLife Stadium en Nueva Jersey albergará este domingo la final del Mundial 2026, el examen más exigente de un torneo que ya es el más grande de la historia por cantidad de partidos, equipos, público y audiencia. Cerrará con unas 80.000 personas en las tribunas y una audiencia estimada de 1.800 millones entre televisión y transmisiones en línea.
El partido entre la Argentina de Lionel Messi y la España de Lamine Yamal será el juego número 104 de un certamen disputado durante seis semanas en 16 ciudades de tres países. Para la región de Nueva York y Nueva Jersey, será la culminación de dos años de planificación desde que la FIFA le otorgó la final a Nueva Jersey el 4 de febrero de 2024.
Alex Lasry, director ejecutivo del comité organizador de Nueva York-Nueva Jersey, declaró: «La final es otra cosa. Va a ser como si las Naciones Unidas se cruzaran con los Oscar».
El encuentro contará con la presencia del presidente Donald Trump, del primer ministro de España, del rey de España y de la cantante Madonna, y será la primera final de una Copa del Mundo con espectáculo de medio tiempo, con actuaciones previstas de Shakira, BTS y Justin Bieber, entre otros.
El estadio ya recibió ocho partidos del torneo y, de acuerdo con el diario local, la logística funcionó en líneas generales sin incidentes mayores. Todos esos encuentros agotaron entradas y reunieron a unas 640.000 personas. El comité organizador informó que el 97% de los espectadores ingresó a sus sectores antes del inicio de los partidos y que las inmediaciones del estadio quedaron despejadas dentro de las dos horas y media posteriores al pitazo final.
Para la final, el operativo será más amplio. Las puertas abrirán una hora antes que en los siete partidos iniciales: cuatro horas antes del inicio previsto para las 15 horas. El transporte dedicado también empezará una hora antes, cerca de las 10, con un refuerzo de seguridad por la visita de Trump.
Lasry afirmó que su equipo revisó de forma constante la experiencia del público y que, después de los dos primeros partidos, hizo ajustes menores, entre ellos más señalización para guiar a los asistentes desde las zonas de transporte hasta sus asientos. También explicó que probó personalmente distintos medios de traslado desde Nueva York, incluidos autobuses escolares destinados al evento. De esa revisión surgieron decisiones concretas: la instalación de pantallas en las áreas de espera de los autobuses para que los aficionados siguieran otros partidos y la incorporación de estaciones de enfriamiento con rociadores y botellas de agua gratuitas.
La edición 2026 fue la primera con 48 selecciones. Su escala quedó reflejada en las tribunas: un récord de 6,6 millones de asistentes acudió a los partidos. Los precios originales fijados por la FIFA iban de alrededor de USD 2.000 a USD 6.000, pero en la reventa muchas entradas aparecían entre USD 8.000 y USD 47.000.
En un comunicado citado por la publicación, la FIFA defendió su sistema de precios variables: «El enfoque de precios variables para la venta de entradas de la FIFA se alinea con las tendencias de la industria en varios sectores del deporte y el entretenimiento, donde el precio se adapta para optimizar ventas y asistencia, garantizando un valor de mercado justo para los eventos». Un portavoz del organismo agregó que más de 1.000 entradas para la final se pusieron a disposición de las federaciones de ambos equipos a USD 60 cada una, y que en total se distribuyeron 130.000 boletos a ese precio para otros partidos.
La actividad del torneo convivió con otros grandes eventos del área metropolitana. El primer partido de la Copa en MetLife, entre Brasil y Marruecos el 13 de junio, se jugó el mismo día en que los Knicks ganaron el campeonato de la NBA, y la final coincidirá con una agenda que incluye juegos entre Yankees y Dodgers en el Bronx, conciertos de Ariana Grande en Brooklyn y una presentación de Jon Bon Jovi en el Madison Square Garden de Manhattan.
Las selecciones también dejaron su marca fuera del estadio. España se alojó en el MC Hotel de Montclair y Argentina en el Hilton de Short Hills, donde se reunieron niños con camisetas de Messi y Yamal en busca de autógrafos.
La final tendrá además una singularidad histórica: será la primera entre dos países de habla mayoritariamente española desde el partido inaugural del torneo de 1930, cuando Uruguay venció a Argentina. La gobernadora Mikie Sherrill sostuvo en un comunicado: «Fue increíble ver al mundo reunirse en Nueva Jersey» y ver al estado «mostrar lo mejor de sí al mundo». Por su parte, Luis de la Fuente, entrenador de España, declaró: «El domingo veremos un gran partido. Dos grandes selecciones, dos súper equipos. Va a ser una final increíble».
