La justicia iraní ejecutó en la horca a dos hombres acusados de la muerte de policías durante manifestaciones antigubernamentales en diciembre y enero.
La justicia iraní anunció el domingo la ejecución en la horca de dos hombres, identificados como Erfan Esfandiari y Gol-Mohammad Mohammadi, por su presunta responsabilidad en la muerte de policías durante las manifestaciones que ocurrieron en diciembre y enero en Isfahán, centro del país. Según el poder judicial, los acusados ataron a los agentes a una señal de tráfico, los hirieron con piedras, los rociaron con gasolina y les prendieron fuego. También habrían filmado la escena y transmitido las imágenes a cadenas de televisión en el extranjero. La ejecución se realizó tras la confirmación de la pena por el Tribunal Supremo, sin que se detallara la fecha de detención ni del juicio.
Las protestas comenzaron a fines de diciembre por el encarecimiento de la vida y se transformaron en manifestaciones antigubernamentales que alcanzaron su punto máximo el 8 y 9 de enero. El gobierno iraní reportó más de 3.000 muertos y atribuyó la violencia a actos terroristas orquestados por Estados Unidos e Israel. Organizaciones no gubernamentales con sede en el extranjero indicaron que la represión causó miles de muertes. El presidente estadounidense Donald Trump amenazó con una intervención militar, y el 28 de febrero Israel y Estados Unidos lanzaron un ataque conjunto contra Irán, lo que desencadenó una guerra en Oriente Medio.
Desde entonces, las detenciones y ejecuciones se multiplicaron en Irán. Según las ONG Iran Human Rights (con sede en Noruega) y Ensemble contre la peine de mort (con sede en París), las autoridades ejecutaron al menos a 1.639 personas en 2025, la cifra más alta desde 1989. Entre los casos recientes se encuentra el de Mohammad Amini Dehaghani, ejecutado la semana pasada por participar en las protestas, según la agencia de prensa del poder judicial, que lo calificó como colaborador del enemigo.
Las ejecuciones ocurren en el contexto de la guerra que Irán libra desde febrero contra Estados Unidos e Israel. En la última semana, el conflicto escaló con una ofensiva estadounidense sobre el estrecho de Ormuz y ataques recíprocos en el Golfo. Washington reimpuso un bloqueo naval a puertos iraníes, mientras la Guardia Revolucionaria amenazó con frenar las exportaciones energéticas de la región. Irán atacó bases estadounidenses en Jordania, Kuwait y Baréin, y este domingo lanzó ataques con drones y misiles contra instalaciones militares y civiles en esos países, además de una planta nuclear en construcción en el suroeste de su territorio, que según Teherán fue blanco de un bombardeo estadounidense.
El gobierno iraní ha recibido críticas internacionales por la represión de las protestas y la conducción de la guerra. Human Rights Watch y otras organizaciones señalaron que las ejecuciones vinculadas a las manifestaciones de enero se aceleraron en las últimas semanas, en paralelo al recrudecimiento del conflicto militar, lo que según activistas busca disuadir la disidencia interna mientras el país enfrenta presión externa.
