Richard Speck, un exconvicto de 25 años, asesinó a ocho estudiantes de enfermería en una residencia de Chicago en 1966. Fue identificado por un tatuaje que decía «Born to raise Hell» y por la única sobreviviente, Corazón Amurao. Condenado a muerte, su pena fue conmutada a prisión, donde falleció en 1991.
El jefe de urgencias del hospital del condado de Cook, Chicago, atendió a un hombre con las venas cortadas en un intento de suicidio. El paciente había sido encontrado por el encargado de un hotel en los suburbios, sangrando y casi inconsciente en una habitación alquilada días antes. Al limpiar la sangre de sus brazos, el médico descubrió un tatuaje: «Born to raise Hell». Tras suturarlo, notificó a la policía que el herido era el criminal más buscado de la ciudad.
La policía buscaba a Richard Speck desde la noche del 14 de julio de 1966, cuando ocho estudiantes de enfermería fueron asesinadas. Cerca de las 23, Speck llamó a la puerta de la residencia del Hospital Comunitario del Sur de Chicago. Corazón Amurao, una de las estudiantes, abrió creyendo que era una compañera. Speck la empujó, la obligó a guiarlo hasta donde estaban las demás y, bajo amenaza de una pistola, las ató y llevó a una por una a otra habitación. Durante horas, golpeó, violó y mató a ocho de ellas: tres estranguladas y cinco acuchilladas. Amurao logró esconderse debajo de una cama y sobrevivió.
Amurao proporcionó una descripción detallada del asesino y mencionó el tatuaje en su brazo. Esto permitió identificar a Speck, un exconvicto de 25 años. Speck tenía antecedentes penales por robo y agresión, y era sospechoso de otros asesinatos en Texas, Indiana y Michigan. Fue detenido tras ser atendido en el hospital.
En el juicio, iniciado en abril de 1967, las pruebas incluyeron el testimonio de Amurao y huellas dactilares. El jurado lo declaró culpable y recomendó la pena de muerte, ratificada en junio. Sin embargo, en 1972, la Corte Suprema declaró inconstitucional la pena de muerte, y su condena fue conmutada a entre 100 y 300 años de prisión. Speck presentó siete solicitudes de libertad condicional, todas denegadas. En una entrevista de 1978, afirmó haber actuado bajo efectos de alcohol y drogas, y mencionó un cómplice no identificado, sin pruebas que lo confirmaran.
Speck murió de un infarto el 5 de diciembre de 1991, un día antes de cumplir 50 años, en un hospital cercano a la prisión de Stateville. Sus cenizas fueron esparcidas en un lugar no revelado. En prisión, era conocido como «Birdman» por cuidar gorriones en su celda; cuando lo cambiaron de celda y no pudo llevárselos, los mató.
En 1996, un video grabado en la década de 1980 mostró a Speck consumiendo drogas y manteniendo relaciones sexuales con otro recluso, vistiendo ropa interior femenina y con senos desarrollados por tratamientos hormonales. Allí confesó los asesinatos en detalle. El video generó escándalo en el Departamento Correccional de Illinois y fue citado para justificar la reintroducción de la pena de muerte. Los crímenes de Speck fueron recreados en películas y documentales, y en la miniserie «Monstruo» de 2023, Speck aparece como «Birdman», interpretado por Tobias Jelinek.
