La organización no gubernamental Médicos Sin Fronteras (MSF) publicó un informe en el que detalla ataques contra centros de salud, ambulancias y personal sanitario en Ucrania, y señala una reducción del acceso a la atención médica entre la población civil.
La organización no gubernamental Médicos Sin Fronteras (MSF) ha presentado este lunes un informe titulado ‘No hay ningún lugar seguro para curarse’, en el que documenta ataques contra instalaciones médicas en Ucrania. Según el texto, entre abril de 2022 y diciembre de 2025 se registraron más de 20 ataques contra centros en los que MSF realizaba actividades. Cuatro hospitales en los que trabajaba la organización quedaron totalmente destruidos.
MSF indicó que sus equipos debieron abandonar siete bases de ambulancias y perdieron acceso a más de 80 localidades en seis provincias donde prestaban atención mediante clínicas móviles de atención primaria. La Organización Mundial de la Salud (OMS) documentó más de 2.800 ataques contra la atención sanitaria en el mismo período.
El coordinador de MSF en Ucrania, Robin Meldrum, afirmó: ‘Estos ataques son demasiado sistemáticos, demasiado frecuentes y demasiado precisos como para ser circunstanciales’. Agregó: ‘Cuando los hospitales son alcanzados repetidamente, cuando las ambulancias son blanco de drones de precisión, cuando se asesina a personal sanitario mientras se dirige a entregar medicamentos en vehículos claramente identificados, esto no es una coincidencia. Se trata de un patrón; y detrás de los patrones hay una intención’.
MSF subrayó que estos ataques generaron una crisis en el acceso a la atención sanitaria. Una encuesta realizada por la organización a 187 civiles en provincias cercanas al frente mostró que el porcentaje de quienes accedían a la atención ‘siempre’ o ‘la mayor parte del tiempo’ se redujo del 72% antes de la escalada de la guerra al 35% desde entonces. Quienes accedían ‘rara vez’ o ‘nunca’ pasaron del 7% al 35%.
La organización señaló que enfermedades como cardiovasculares, diabetes o epilepsia se volvieron una amenaza debido a la interrupción de tratamientos y retrasos en la atención. En un hospital de Jersón apoyado por MSF, el número de médicos se redujo un 66% desde 2022. Los equipos de MSF trabajan en el este y sur de Ucrania bajo amenaza de ataques con drones.
MSF reportó un caso ocurrido el 29 de septiembre de 2025, cuando una enfermera y el director de un centro de salud apoyado por MSF repartían medicamentos en un vehículo identificado en Líman, provincia de Donetsk, y fueron alcanzados por un dron. El director del centro sufrió la amputación de una pierna.
La organización indicó que, si al inicio de la guerra las lesiones eran causadas principalmente por artillería, cada vez es mayor la proporción de casos provocados por ataques con drones.
MSF señaló que desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania ‘el coste humano ha sido inmenso, y sigue aumentando’. La Misión de Supervisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas (HRMMU) documentó más de 15.000 civiles muertos y más de 40.000 heridos como ‘resultado directo’ de la guerra, con un aumento de víctimas del 30% en 2025 respecto a 2024 y del 70% respecto a 2023.
Se registraron más de 5,8 millones de refugiados a finales de 2025 y 3,7 millones de desplazados internos en octubre de 2025. Rusia ocupó cerca del 20% del territorio ucraniano.
MSF alertó que los ataques contra infraestructura energética afectaron el funcionamiento de hospitales y privaron a comunidades de calefacción, electricidad y agua potable, con temperaturas de hasta 25 grados bajo cero durante el último invierno.
La organización reportó un aumento ‘dramático’ de personas con heridas a largo plazo. El Ministerio de Políticas Sociales de Ucrania registró al menos 300.000 personas con discapacidad desde febrero de 2022. Los equipos de MSF trataron a 755 pacientes en 2023 y 2024 en un programa de rehabilitación temprana para heridos de guerra, cifra que aumentó a 795 pacientes en 2025. Entre 2024 y 2025, los pacientes con múltiples fracturas aumentaron un 51%, las amputaciones de extremidades inferiores un 14%, las amputaciones múltiples se triplicaron y las amputaciones de dedos ‘aumentaron drásticamente’.
MSF informó que 33 trabajadores médicos y pacientes murieron en ataques contra instalaciones sanitarias desde el inicio de la invasión, y otros 930 resultaron heridos, según datos de la OMS.
Una enfermera de 27 años que trabaja en un hospital apoyado por MSF en el este de Ucrania declaró: ‘Nos hemos acostumbrado a trabajar con estas hostilidades. Hay una ansiedad latente constante. Nadie está en pánico, pero todo el mundo está tenso’.
MSF señaló que los trabajadores médicos de primera línea son esenciales para mantener la vida en zonas de conflicto, pero se han convertido en ‘víctimas directas e indirectas’ de las hostilidades, a pesar de estar protegidos por las Convenciones de Viena.
La organización mencionó la táctica del ‘double tap’, en la que se lanza un segundo ataque contra equipos sanitarios o personas que acuden a ayudar tras un primer ataque. MSF sostuvo: ‘Para los equipos médicos, las implicaciones son profundas: la decisión de acercarse a una zona afectada por un ataque no puede basarse únicamente en criterios médicos, sino que debe sopesarse la probabilidad de un segundo ataque. Esto obliga a tomar una decisión de vida o muerte a personas cuyo único propósito es llegar a los heridos lo más rápido posible, y tiene un efecto innegablemente paralizante en la respuesta de emergencia en las zonas afectadas’.
