Un informe de SD Worx indica que los empleados en España requieren un promedio de 27,1 días de descanso para lograr una desconexión real del trabajo, cifra que supera ampliamente la media europea de 17,3 días.
Un estudio realizado por SD Worx, compañía especializada en servicios de recursos humanos, señala que los trabajadores en España necesitan una media de 27,1 días de vacaciones para alcanzar una desconexión real de sus obligaciones laborales. Este valor se sitúa muy por encima del promedio europeo de 17,3 días.
Según el informe, en Reino Unido bastan 8,5 días para desconectar; en Francia, 12,9; y en Alemania, 14,7. Esto implica que los trabajadores españoles requieren más del triple de tiempo que los británicos y más del doble que los franceses para tomar distancia del ritmo laboral acumulado durante el año.
El estudio no aborda únicamente la duración de las vacaciones, sino también cómo se llega a ellas. La carga acumulada, la presión previa al descanso, las tareas pendientes y la dificultad para cortar con comunicaciones laborales (correos, llamadas o mensajes) pueden hacer que los primeros días libres funcionen más como una transición que como una desconexión real.
En ese contexto, el verano se presenta como el momento principal del año para que muchos trabajadores puedan detenerse. El informe de SD Worx sostiene que las vacaciones son fundamentales, pero no deberían ser el único mecanismo para recuperar energías.
El documento defiende que las empresas tienen margen para organizar mejor el descanso de sus plantillas. Esto implica planificar las vacaciones con mayor antelación, distribuir las cargas de trabajo para que no se concentren justo antes o después del verano y facilitar una vuelta progresiva que evite que el regreso implique una carrera por ponerse al día.
También se sugiere reforzar la flexibilidad y la conciliación durante el resto del año, para que las vacaciones no sean el único momento de recuperación de energía.
El verano también pone a prueba a las empresas, que deben mantener la actividad, reorganizar equipos, cubrir ausencias y evitar que el descanso de unos se convierta en una sobrecarga para otros. La desconexión real, según el estudio, pasa por limitar comunicaciones no urgentes durante los días libres. Responder un correo o mirar una notificación puede contribuir a que el descanso no sea completo.
Lo mismo ocurre con la vuelta al trabajo: si el regreso implica encontrarse de golpe con todas las tareas acumuladas, parte del efecto reparador de las vacaciones se pierde en pocos días. El informe concluye que, si los trabajadores necesitan casi un mes para desconectar, quizá el descanso no debería empezar solo cuando llegan las vacaciones, sino en la forma en que se organiza el trabajo durante todo el año.
