A pesar del crecimiento acelerado del parque automotor eléctrico en Bogotá, que supera los 120.000 vehículos, la ciudad cuenta con apenas 15 cargadores públicos instalados por el distrito, repartidos en cinco de las veinte localidades.
La bancada del Partido Mira en el Concejo de Bogotá informó que, pese al aumento del parque automotor eléctrico en la capital —que ya supera los 120.000 vehículos eléctricos e híbridos enchufables—, la ciudad dispone de solo 15 cargadores públicos instalados por la administración distrital, distribuidos en cinco de las veinte localidades.
Según el diagnóstico del cabildante Fabián Puentes Sierra, esta falta de infraestructura, sumada a la ausencia de una evaluación sobre la capacidad de la red eléctrica, dejó a Bogotá “avanzando a ciegas” en su transición hacia la movilidad eléctrica.
De acuerdo con información oficial de la Secretaría Distrital de Movilidad, el distrito promueve la adopción de vehículos eléctricos, pero reconoce que la continuidad del servicio de carga depende del Sistema Interconectado Nacional y que no ha realizado una evaluación propia sobre la capacidad energética local ni sobre el impacto de un eventual racionamiento.
Las autoridades distritales trasladan la responsabilidad a entidades nacionales como la Upme, el Ministerio de Minas y Energía y los operadores de red, sin que exista un estudio específico sobre los riesgos y la confiabilidad en Bogotá.
“No se puede incentivar la compra de vehículos eléctricos sin saber si hay energía para cargarlos. Hoy el Distrito no sabe cuántos cargadores existen realmente, no tiene metas para ampliarlos y tampoco garantiza respaldo ante una eventual falla en el servicio”, afirmó Puentes.
Falta de planeación, inventario y respaldo energético
La Secretaría de Movilidad admitió que la ciudad no consolida ni publica un inventario actualizado de puntos de carga, y que remite esa responsabilidad a plataformas nacionales. Así, Bogotá carece de un monitoreo propio sobre la ubicación, capacidad y condiciones de los cargadores públicos y privados. Además, no existen metas cuantitativas definidas para el crecimiento de la infraestructura de carga en 2026 y 2027, ni presupuesto ni cronograma para su ampliación.
Consultada sobre la existencia de sistemas de respaldo energético en las estaciones instaladas, la respuesta oficial fue que los operadores deberían tener planes de contingencia, pero no se precisó en cuántos puntos eso es una realidad ni bajo qué condiciones podrían seguir funcionando en caso de restricciones o cortes de energía.
Según el Registro Distrital Automotor, la flota eléctrica pasó de 23.654 vehículos eléctricos e híbridos enchufables matriculados en 2022 a 120.372 en 2026. Sin embargo, la oferta de infraestructura pública suma solo 15 cargadores en cinco localidades, lo que genera inequidad territorial y deja zonas enteras, especialmente en el sur, sin acceso a puntos de carga.
Beneficios y realidad para los usuarios
La administración promueve la movilidad eléctrica mediante incentivos como descuentos en el impuesto vehicular, excepción de pico y placa, y atención personalizada. Sin embargo, para el Partido Mira, estos estímulos contrastan con la falta de infraestructura para garantizar el uso efectivo de los vehículos.
Exigencias del Mira
La bancada del Partido Mira solicitó a la administración evaluar y publicar la capacidad energética real de Bogotá, confirmar cuántas estaciones cuentan con sistemas de respaldo, fijar metas claras para infraestructura de carga en 2026 y 2027, consolidar un inventario distrital de cargadores, crear un mapa de brechas e incentivar la inversión privada.
El concejal Puentes Sierra sostuvo que “los ciudadanos no pueden ser el conejillo de indias de la falta de planeación” y advirtió que, sin datos, metas ni evaluación del riesgo energético, la transición eléctrica de Bogotá corre el riesgo de fracasar.
