El cruce entre la Selección argentina y Suiza por los cuartos de final del Mundial 2026 concentra la atención también en Gianni Infantino, dirigente suizo que preside la FIFA desde 2016.
El partido entre Argentina y Suiza por los cuartos de final del Mundial 2026 no solo se sigue por lo que ocurra en el campo de juego. En las horas previas, volvió a mencionarse a Gianni Infantino, el dirigente suizo que preside la FIFA desde 2016.
No existe indicio de que la nacionalidad de Infantino pueda influir en el desarrollo del encuentro. Sin embargo, las controversias arbitrales del torneo y las críticas hacia la FIFA en las últimas semanas alimentaron suspicacias en la previa.
Giovanni Vincenzo ‘Gianni’ Infantino nació el 23 de marzo de 1970 en Brig, Suiza. Es abogado, hijo de inmigrantes italianos y posee doble nacionalidad suiza e italiana. Su carrera estuvo ligada a la UEFA, donde fue secretario general desde 2009. En 2016 asumió la presidencia de la FIFA tras el escándalo de corrupción que provocó la salida de Sepp Blatter.
Durante su gestión se aprobó la ampliación del Mundial de 32 a 48 selecciones, se creó el nuevo formato del Mundial de Clubes y se expandió el calendario internacional. Estas decisiones fortalecieron los ingresos comerciales de la FIFA, pero también generaron críticas entre clubes, futbolistas y ligas europeas.
En el Mundial 2026, Infantino volvió a estar en el centro por su relación con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, uno de los impulsores políticos del torneo organizado junto con Canadá y México. Participó de actos junto al mandatario y defendió el trabajo conjunto, lo que generó cuestionamientos en Europa.
Las críticas se profundizaron luego de que la Comisión Disciplinaria de la FIFA dejara sin efecto la sanción al delantero estadounidense Folarin Balogun, tras una conversación entre Trump e Infantino. Ese episodio motivó cuestionamientos de dirigentes, exárbitros y legisladores europeos.
En ese contexto, el partido entre Argentina y Suiza encuentra a Infantino nuevamente observado. No existe evidencia de que su nacionalidad tenga incidencia en la competencia, pero su figura será seguida de cerca en un Mundial atravesado por decisiones discutidas.
