Un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos indica que la tasa de paro en España se ubicó en el 10,3% en mayo de 2026, muy por encima del promedio del organismo, que es del 4,9%.
El mercado laboral español muestra signos de mejora en la tasa de empleo, pero el desempleo continúa siendo el principal reto estructural de la economía del país, según el último informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
El estudio señala que la tasa de paro en España se situó en el 10,3% en mayo de 2026, tres décimas menos que un año antes (10,6%). Sin embargo, esa cifra duplica el promedio de la OCDE, que en el mismo período fue del 4,9%, el nivel más bajo registrado por el conjunto de los países miembros. Solo Finlandia presenta una tasa de desempleo más alta que España dentro de la organización.
El informe destaca que la tasa de empleo aumentó siete décimas hasta alcanzar el 67,3%, mientras que la tasa de actividad llegó al 75,6%, un máximo histórico. No obstante, el porcentaje de población ocupada se sitúa casi cinco puntos por debajo del promedio de la OCDE.
La OCDE advierte que España enfrenta desafíos estructurales adicionales, como el envejecimiento de la población y la futura reducción de la población en edad de trabajar, que requerirán políticas para aumentar la participación laboral.
Preocupación por los salarios reales
Otro aspecto señalado por el organismo es la evolución de los salarios reales. Durante el último año aumentaron un 2%, pero siguen siendo aproximadamente un 2% inferiores a los registrados en el primer trimestre de 2021, antes del episodio inflacionario derivado de la crisis energética y la recuperación posterior a la pandemia.
El informe explica que el incremento del salario mínimo protegió parcialmente a los trabajadores de menores ingresos, pero esa mejora no se trasladó con la misma intensidad al conjunto de los asalariados. La organización no espera una recuperación rápida: sus previsiones indican que los salarios reales apenas avanzarán durante 2026 y 2027, debido al estancamiento de la productividad laboral y a nuevas presiones inflacionarias.
Valoración positiva de la reforma laboral
La OCDE realizó una valoración positiva de la reforma laboral aprobada en 2022. El organismo considera que las restricciones al uso de contratos temporales cumplieron sus objetivos y rechaza que la reducción de la temporalidad se haya producido simplemente sustituyendo estos contratos por trabajadores fijos-discontinuos.
Según el informe, el porcentaje de empleados con contratos temporales descendió del 24,8% en el primer trimestre de 2022 al 14,8% en el mismo período de 2026. Aunque esa cifra sigue siendo superior a la de la mayoría de países de la organización, representa una reducción significativa. Los contratos fijos-discontinuos representaban el 5,2% del empleo total en el primer trimestre de 2024.
Más allá del caso español, la OCDE advierte que el contexto internacional muestra síntomas de debilitamiento, con un crecimiento más lento de la contratación, aumento gradual del desempleo en algunos países e incertidumbres derivadas de tensiones geopolíticas, aranceles comerciales y encarecimiento de la energía.
