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Mar del Plata: Neme apunta contra trapitos, pero admite que perdió el control de la calle

El intendente de General Pueyrredon, Agustín Neme, endureció su discurso contra los cuidacoches ilegales y prometió sostener una ofensiva municipal, aunque reconoció que el municipio no logró ordenar el espacio público durante años.

Buenos Aires, 6 julio (NA) – El intendente de General Pueyrredon, Agustín Neme, volvió a endurecer su discurso contra los trapitos en Mar del Plata y prometió sostener una ofensiva municipal contra los cuidacoches ilegales, a los que acusó de extorsionar e intimidar a vecinos.

Según supo la Agencia Noticias Argentinas, la definición pública del jefe comunal busca mostrar autoridad, pero también deja al descubierto una admisión incómoda para la propia gestión: el municipio llegó a este punto porque durante años no logró ordenar el espacio público.

Neme afirmó que no se trata de trabajadores sino de mafias, y defendió la continuidad de los controles en la calle. Sin embargo, el problema no se resuelve únicamente con frases de mano dura ni con operativos aislados difundidos en redes sociales.

La situación de los trapitos en Mar del Plata involucra seguridad, convivencia urbana, estacionamiento, prevención del delito, fiscalización municipal y coordinación judicial. Si el fenómeno llegó a ser presentado por el propio intendente como una red de intimidación, entonces la pregunta política es inevitable: qué hizo el Estado local antes de que el problema se consolidara.

El discurso de Neme también carga con una contradicción. Por un lado, intenta despegarse de la vieja postal de una ciudad tomada por cuidacoches informales. Por el otro, reconoce que esa presencia irregular ya se volvió lo suficientemente grave como para hablar de extorsión y control territorial.

La gestión local necesita demostrar que no se trata de una campaña comunicacional, sino de una política sostenida. Eso implica publicar resultados, zonas intervenidas, denuncias recibidas, actuaciones judiciales, sanciones y mecanismos para que vecinos y comerciantes no queden solos frente a aprietes.

En Mar del Plata, el control de la calle no puede depender de videos ni de frases fuertes. Si el intendente dice que hay mafias, debe mostrar cómo las desarticula. Y si admite que hay extorsión, también debe explicar por qué el municipio no logró prevenir antes el crecimiento del problema.

El desafío de Neme no será solo sacar trapitos de algunas cuadras, sino recuperar autoridad estatal en una ciudad que necesita orden, reglas claras y presencia real, no apenas mensajes de impacto.

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