El crédito bancario en Argentina mostró una recuperación en junio, con un crecimiento liderado por los préstamos comerciales, mientras que los préstamos personales cayeron en términos reales y la morosidad continúa en ascenso.
El crédito bancario mostró una recuperación durante junio, aunque con un comportamiento dispar entre las distintas líneas de financiamiento. Según explicó el contador Guillermo Barbero, el mayor impulso provino del segmento empresarial.
«El crecimiento estuvo más que nada liderado por las líneas de préstamos comerciales», afirmó. En ese sentido, precisó que «tuvimos un importante crecimiento mensual de aproximadamente un 6,4%» en los créditos para empresas y emprendimientos.
En contraste, señaló que los préstamos personales perdieron terreno frente a la inflación. «Tuvimos una suba en términos nominales de un 0,9%, pero si la comparamos con la inflación, vamos a tener una caída de aproximadamente el 1% mensual de la cartera», explicó. En cuanto a las tarjetas de crédito, indicó que «tuvieron una variación positiva de un 0,6% mensual, teniendo en cuenta el efecto de la inflación».
Promociones, consumo y cambios en el uso de las tarjetas de crédito
Barbero atribuyó el crecimiento del financiamiento con tarjetas de crédito a las campañas comerciales impulsadas por bancos y comercios. «Durante junio tuvimos mucha influencia de las promociones», aseguró, al destacar los descuentos, cuotas sin interés y beneficios vinculados a pagos con códigos QR.
Además, observó un cambio en los hábitos de consumo financiero. «La tarjeta de crédito física va perdiendo preponderancia con las tarjetas de crédito digitales», sostuvo, en referencia al crecimiento de las aplicaciones bancarias y las billeteras virtuales como herramientas de pago.
La mora en los créditos sigue en aumento y el desafío pasa por ampliar los plazos
El especialista advirtió que el principal problema del sistema financiero continúa siendo el deterioro en el nivel de cumplimiento de los préstamos.
«Estamos asistiendo a una suba de la mora», afirmó, al explicar que el endurecimiento de las condiciones crediticias dificultó el acceso a refinanciaciones, especialmente para los sectores más vulnerables.
Barbero remarcó que la solución no depende únicamente de bajar las tasas de interés. «No es un problema solamente del monto, sino que es un tema de plazo», señaló. En ese sentido, agregó que «si las entidades pueden generar nuevas operaciones a mayor plazo, va a ser mucho más fácil de cumplimiento».
Finalmente, alertó que el costo financiero continúa siendo elevado. «Todavía esas tasas de interés están muy por encima de las expectativas de inflación futura», concluyó, al tiempo que recordó que la carga impositiva sobre los créditos también encarece el acceso al financiamiento y dificulta la regularización de los deudores.
