La marca de vajilla gourmet Colbo, fundada por la arquitecta y ceramista Colette Boccara, reanudó su producción en la provincia de Mendoza luego de casi tres décadas. La empresa, que operó entre 1954 y 1983, fue recuperada por el hijo de la fundadora, Matías Jannello, junto al diseñador Martín Endrizzi.
Matías Jannello ya tenía una pequeña fábrica experimental de cerámica cuando el investigador y curador de diseño Wustavo Quiroga lo contactó en 2006, en San Rafael, al sur de la provincia de Mendoza. Quiroga buscaba reunir datos sobre Colette Boccara, madre de Matías, pionera del diseño latinoamericano y creadora de Colbo, una marca de vajilla que funcionó de 1954 a 1983.
“Este emprendimiento dirigido por Colette nació en el fondo de su casa familiar, en la Ciudad de Mendoza. Un pequeño espacio dio lugar a la experimentación entre arte y diseño, tecnología y materiales locales”, explicó Quiroga sobre los orígenes de Colbo. La vajilla se caracterizó por el uso de líneas, formas puras como el triángulo y un programa formal que privilegiaba el desempeño de las piezas en uso. El gres rojo, extraído de la precordillera, junto al diseño y la gestión comercial, impulsaron el crecimiento de la marca, que requirió una nueva planta en Guaymallén. En la década de 1980, el emprendimiento quebró debido a la situación sociopolítica y económica.
Entre documentos y fotografías, Jannello repasó la historia de Colbo, una de las primeras fábricas nacionales de vajilla diseñada y producida en serie, de forma artesano-industrial y con materia prima local. Desde 2007, Jannello y Endrizzi están a cargo de la recuperación de la firma. En una primera etapa, Jannello actualizó el proceso productivo con molinos, prensas hidráulicas, tornos y hornos; Endrizzi participó en el rediseño de piezas y la puesta en marcha. Actualmente, el taller funciona en Bermejo, con tecnología industrial propia y dos extracciones anuales de aproximadamente 20.000 kilos de arcilla, que se muele y filtra en húmedo.
“Nosotros hacemos el proceso completo: desde ir a buscar el material hasta despachar la mercadería terminada. Nuestro producto es muy cuidado y somos respetuosos de aprovechar la arcilla y los esmaltes al máximo, por eso nada se tira”, afirmaron los dueños. “El desarrollo gourmet en la Argentina y la pandemia nos dieron un impulso inesperado. Debe haber un 15% del proceso tecnificado, el resto es todo a mano”, resumió Matías. “Si bien los diseños de la marca fueron concebidos hace 70 años, se siguen percibiendo como actuales, como pasa con los clásicos”, agregó Martín.
La marca fue uno de los puntos de visita del programa Conexión arteba 2026, en abril último en la provincia. “Creo que lo que llama la atención, además de lo que hacemos, la nobleza del material y la historia de Colbo, es nuestra presencia en las tiendas del Malba y del MoMA de Nueva York y Tokyo”, sostuvo Matías.
Colette Boccara nació en París en 1921 y llegó a Argentina a los diez años. Fue una de las primeras egresadas del Liceo Francés de Buenos Aires y se recibió de arquitecta en la UBA en 1945. En 1948 se instaló en Mendoza, donde perfeccionó sus conocimientos en cerámica y, en 1957, consolidó Colbo como una empresa artesanal de vajilla de diseño. La firma quebró en la década de 1980, aunque la patente industrial se mantuvo vigente. En 1984, un grupo yugoslavo usó la marca hasta que Jannello la recuperó en 2005, tras la muerte de su madre.
Actualmente, la producción de Colbo está dirigida al usuario gourmet. La materia prima, gres rojo, posee la dureza de las mejores porcelanas blancas. La empresa obtuvo el Sello de Buen Diseño Argentino (2011), el Gran Premio en la categoría Diseño y Empresa de la Bienal Iberoamericana de Diseño (2012) y la Marca País Argentina (2016). Sus productos se exportan a España, Suiza, Bélgica, Alemania y Francia, y se exhiben en el MoMA de Nueva York y Tokyo. Restaurantes como Rosa Negra, Tanta, La Mar, Fogón Asado, Unido Nordelta y Brutal utilizan sus piezas en Buenos Aires.
Martín Endrizzi, técnico químico y diseñador industrial egresado de la UNCuyo, se unió a Jannello en 2007. Participaron en el programa Incubadora de Empresas para producir piezas de forma ágil y precisa, manteniendo la arcilla y el carácter de los diseños de Colette. “Hace poco lanzamos una línea de tazas y platos que cubre todo el abanico actual de las cafeterías de especialidad y autor. Además, siempre incorporamos nuevos colores a nuestro catálogo y garantizamos continuidad”, actualizó Endrizzi.
A los 78 años, Matías Jannello expresó su deseo de que Colbo sostenga su legado y que instituciones y gobiernos atiendan el valor simbólico y cultural de las empresas que aportan identidad a la industria argentina.
