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La antigua sede del Parque Nacional Lanín se convierte en casa de té en San Martín de los Andes

El edificio centenario que albergó la primera intendencia del Parque Nacional Lanín, hoy hotel boutique La Casa de Eugenia, inauguró un salón de té abierto a todo público sin necesidad de alojarse.

A poco de cumplir cien años, la antigua sede del Parque Nacional Lanín se conserva intacta como patrimonio histórico de San Martín de los Andes. El edificio azul, ubicado en la calle Coronel Díaz 1186, funciona como hotel boutique La Casa de Eugenia y ahora ofrece visitas guiadas y un salón de té para la comunidad local y turistas.

El guía local Tomás Iglesias explicó que la construcción fue encargada en 1927 por Don Emilio Zawzawka, empleado de la estancia Sociedad Ganadera Gente Grande, al empresario Luis Tossi. El material utilizado fue raulí de primera calidad, extraído de los bosques nativos del lago Lácar y transportado desde Chile mediante carros tirados por bueyes y lanchones.

En 1936, la casa fue comprada por Cristian Rheling. Al año siguiente, Parques Nacionales la alquiló para instalar la primera Intendencia del parque, que funcionó hasta 1939. En 1940, Juanita Cantarutti instaló allí una pensión. En 1952, Alfredo Pasos adquirió la propiedad y, en 1954, comenzó a alojar turistas por pedido del dueño del Hotel Lácar, dando inicio a la actividad turística de la residencia Villa Bibi.

En 1997, la propiedad fue vendida a la familia Roca, que la nombró La Casa de Eugenia. Agustín Roca, hermano de la dueña, realizó una restauración en 2005 para ampliarla manteniendo el diseño original. Actualmente, el hotel ofrece visitas guiadas y un salón de té, con preparaciones que incluyen frutas del jardín, como manzanas, frutos rojos y nueces.

Visitantes locales expresaron su satisfacción. Elvira Ríos recordó que solía visitar la casa cuando era la residencia de Bibi. Flavia Reche destacó que el lugar es “muy patagónico, muy acogedor”. María Inés Farías, vecina de 32 años, señaló que es “una belleza completa” y mantiene “todo el espíritu de época”. Rosana Rubilar, dueña de una casa de tejidos, indicó que eligió el lugar para agasajar a sus amigas tejedoras.

La casa está ubicada a los pies del cerro Comandante Díaz, frente al lago Lácar. El salón de té funciona en un jardín de invierno con vista a un Acer palmatum.

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