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El hijo de Zidane, la máscara y el particular duelo que protagonizará con Dibu Martínez en Argentina vs. Argelia

Luca Zidane, arquero de Argelia, se recuperó de una fractura en la mandíbula y jugará con una máscara protectora en el debut mundialista contra Argentina, donde Emiliano Martínez también llega tras una lesión en el dedo.

KANSAS CITY (Enviado especial). — Lo primero que llama la atención es la máscara. Negra, rígida, ajustada al rostro, le cubre la frente, el mentón y buena parte de las mejillas. Desde lejos, incluso, parece incómoda. Pero apenas empieza el entrenamiento, esa sensación desaparece. Luca Zidane se mueve con total naturalidad, como si no llevara ninguna protección especial. Ordena, sale a descolgar centros y se arroja al piso sin el menor gesto de dolor. El hijo de Zinedine se recupera de una fractura en la mandíbula y, al igual que Emiliano Martínez, llegará al debut mundialista después de una carrera contrarreloj para dejar atrás una lesión. Una particularidad que, al menos en la previa, pone el foco del partido sobre los arcos.

La escena, inevitablemente, remite a lo que ocurre unos kilómetros más allá, en el búnker de la selección argentina. Porque mientras Argelia arribará al estreno con un arquero obligado a resguardar su rostro, la selección argentina también espera por la recuperación definitiva de Dibu Martínez, que atraviesa la etapa final de la rehabilitación de la fractura en el dedo anular de la mano derecha.

Luca nació en Aix-en-Provence hace 28 años, creció en Madrid y pasó prácticamente toda su infancia dentro de la ciudad deportiva de Valdebebas. Es el segundo de los cuatro hijos de Zidane y, como sus hermanos, hizo todas las inferiores en Real Madrid. Pero, a diferencia del resto, eligió un camino distinto. Mientras Enzo y Théo se inclinaron por el mediocampo y Elyaz por la zaga central, Luca decidió ponerse los guantes y ocupar el puesto más expuesto de todos.

Su carrera, de hecho, fue bastante más silenciosa de lo que muchos imaginaban. El 19 de mayo de 2018 debutó en el primer equipo de Real Madrid de la mano de su padre, Zinedine, en un empate 2-2 frente a Villarreal. Sin embargo, nunca logró consolidarse y comenzó un recorrido que lo llevó por Racing de Santander, Rayo Vallecano y Eibar, hasta encontrar continuidad y buen nivel en Granada, en la segunda división española. Ese crecimiento le abrió definitivamente las puertas de la selección argelina, una posibilidad que siempre estuvo presente por la historia de su familia.

Sus abuelos, Smaïl Zidane y Malika, emigraron a Francia en 1962 para escapar de la Guerra de Independencia y dejaron atrás Aguemoune, un pequeño pueblo de la región de Cabilia. Tras haber representado a Francia en categorías juveniles, donde fue campeón del Europeo Sub 17 de 2015 y disputó también el Mundial de la categoría, Luca realizó el cambio de federación y desde fines del año pasado defiende la camiseta verde.

Su presencia en este Mundial, sin embargo, estuvo en duda hasta hace muy poco. En abril sufrió una fractura de mandíbula y mentón tras un choque con el delantero Óscar Naasei, en un partido entre Granada y Almería. Durante varias semanas trabajó aparte, pero logró recuperarse a tiempo y regresó utilizando una máscara especialmente diseñada para resguardar la zona afectada. En el amistoso frente a Países Bajos, disputado en Orlando como parte de la preparación para el Mundial, fue una de las grandes figuras del histórico triunfo argelino. Y antes había mantenido el cero frente a Uruguay, en Torino, con otra muy buena actuación.

La recuperación, según contó el propio arquero en una entrevista con medios argelinos, ya quedó atrás. “Estoy bien, ya no tengo dolor. La operación salió bien y ya pasaron cinco semanas. Hace dos que volví a entrenarme en el campo y estoy muy contento”, afirmó.

Con Iker Casillas como gran referente, vive un comienzo prometedor con la camiseta de Argelia: disputó siete partidos, recibió apenas tres goles y terminó con la valla invicta en cinco oportunidades. A ese presente le suma una buena temporada a nivel de clubes: en Granada acumuló 27 encuentros, le marcaron 33 tantos y terminó con nueve vallas invictas. “Jugar un Mundial, para un futbolista, es lo más bonito que hay. Y poder representar a tu país, con la familia que está detrás de mí y todo el pueblo argelino, es realmente un orgullo”, declaró Luca Zidane.

Por su parte, Argentina también convive con una preocupación bajo los tres palos. En los últimos entrenamientos en el Compass Minerals National Performance Center, Emiliano Martínez dio pasos importantes en la recuperación y de a poco fue aumentando las cargas: volvió a trabajar con pelotas reglamentarias y respondió a remates más potentes, aunque todavía no logra entrenarse con absoluta normalidad. Sigue utilizando el apósito que le inmoviliza el dedo y se lo vio incómodo cada vez que tuvo que ponerse o quitarse el guante.

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