El artista británico David Hockney murió el jueves en Londres a los 88 años, según informó su representante. Fue un exponente del pop art y pionero en el uso de tecnologías digitales en el arte.
El artista británico David Hockney, una de las figuras más influyentes del arte contemporáneo de los siglos XX y XXI, murió el jueves en Londres a los 88 años, informó este viernes su representante, Erica Bolton.
“Hockney falleció en paz en su casa”, señaló Bolton en un comunicado en el que destacó una trayectoria artística de más de siete décadas marcada por la innovación, la experimentación y una permanente reflexión sobre la representación visual.
Reconocido como uno de los máximos exponentes del pop art, Hockney construyó una obra que atravesó disciplinas como la pintura, el dibujo, la fotografía, la escenografía, el arte digital y el trabajo sobre vidrio. Su producción combinó tradición y vanguardia bajo una premisa que repetía con frecuencia: la unión de “la mano, el ojo y el corazón”.
Nacido el 9 de julio de 1937 en Bradford, en el norte de Inglaterra, Hockney se formó en el Royal College of Art de Londres y comenzó a destacarse a principios de la década de 1960. Su traslado a California en 1964 dio origen a algunas de sus obras más emblemáticas, entre ellas la célebre A Bigger Splash (1967), convertida en un ícono de la cultura visual contemporánea.
A lo largo de su carrera retrató a familiares, amigos y parejas, exploró el grabado, el teatro y la fotografía, y más tarde incorporó herramientas tecnológicas como la cámara Polaroid, el video y el iPad, con el que continuó produciendo obras hasta avanzada edad.
En 2018, su pintura Portrait of an Artist (Pool with Two Figures) fue vendida por 90,3 millones de dólares en una subasta en Nueva York, convirtiéndose entonces en la obra más cara jamás vendida de un artista vivo.
Durante sus últimos años trabajó entre Normandía y Londres, donde desarrolló nuevas series digitales y pictóricas. En 2025 fue objeto de una importante retrospectiva en la Fundación Louis Vuitton de París.
Hockney sostenía que la naturaleza era “la fuente de todo” y atribuía su creatividad a la forma en que observaba el mundo. Pese a sufrir pérdida de audición desde los 40 años y un accidente cerebrovascular leve en 2012, mantuvo una intensa actividad artística hasta el final de su vida.
Le sobreviven su compañero de larga data, Jean-Pierre Gonçalves de Lima, sus hermanos Philip y John, y otros familiares cercanos.
