El Tribunal de Impugnación Penal de Tucumán ratificó la decisión de desvincular a los futbolistas Sebastián Sosa, Braian Cufré, Abiel Osorio y José Florentín de la causa por abuso sexual, al considerar que el hecho fue consentido.
El Tribunal de Impugnación Penal del Centro Judicial Capital de Tucumán confirmó el sobreseimiento de los exjugadores de Vélez Sarsfield Carlos Sebastián Sosa Silva, Braian Ezequiel Cufré, Abiel Alesio Osorio y José Ignacio Florentín Bobadilla en la causa donde estaban acusados de abuso sexual agravado. La denuncia fue presentada por una joven tras un encuentro ocurrido el 3 de marzo de 2024 en un hotel de San Miguel de Tucumán.
La resolución fue firmada por la jueza Patricia del Valle Carugatti, quien cerró la investigación y rechazó los pedidos de la parte acusadora para reabrir la causa o excluir pruebas derivadas de peritajes a teléfonos celulares. De esta forma, avaló el fallo original del juez Augusto José Paz Almonacid del 30 de diciembre de 2025.
Según el documento judicial, el tribunal consideró probado que existió un encuentro sexual, pero también que hubo consentimiento de la denunciante al momento de los hechos, basado en pruebas digitales, testimonios y pericias psicológicas. “El hecho existió, pero no constituye delito porque fue un acto sexual consentido que no vulnera el bien jurídico protegido por la ley penal”, resolvió el tribunal.
La defensa de la joven, identificada como MdLP, reclamó irregularidades en la producción y uso de pruebas, especialmente en la pericia informática sobre los celulares de dos testigos realizada por el Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF). La querella exigía la nulidad de ese informe y la exclusión de toda prueba derivada, argumentando vulneración a la privacidad, el secreto profesional y el debido proceso.
Según los letrados de la denunciante, la obtención y análisis del contenido de los celulares habría sido una “expedición de pesca” sin un objeto claro ligado al presunto delito. También afirmaron que la evidencia digital se utilizó para iniciar una causa penal paralela por falso testimonio contra allegados a la víctima. Apelaron al rechazo de la exclusión probatoria y a la confirmación de los sobreseimientos, e insistieron en llevar la causa a debate oral según la doctrina del fallo “Góngora” de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
El tribunal rechazó todos estos planteos y ratificó la desvinculación de los cuatro eximputados por considerar que el hecho investigado no tuvo carácter delictivo. El argumento central fue que la ausencia de consentimiento no fue probada; por el contrario, los elementos de prueba objetivos e inmediatos, tanto digitales como médicos y periciales, apuntaron a la existencia de consentimiento al momento del acto sexual.
Entre los hechos valorados estuvieron: mensajes y audios de la denunciante y sus amigas enviados antes, durante y después del encuentro; el envío de un emoji de un ratón entregando un corazón al principal acusado minutos después; y un audio donde la denunciante decía haber “pasado excelente”, “chocha, contenta, satisfecha” y que había encontrado “la adrenalina que necesitaba”. También se consideraron registros fílmicos del hotel donde la joven se retira de manera tranquila y la pericia psicológica oficial que estableció que “la joven resignificó el hecho con posterioridad, pero inicialmente fue consentido”.
Según el fallo, “la prueba biológica (sangre y material genético) recolectada en la investigación es compatible con un encuentro sexual consentido, y carece de indicadores de fuerza o violencia”. Los análisis médicos no constataron lesiones compatibles con abuso.
En relación a Carlos Sebastián Sosa Silva, señalado como partícipe secundario, el tribunal tuvo en cuenta que la denunciante repitió al menos ocho veces que Sosa Silva no la tocó ni participó de manera violenta y que estaba durmiendo en la otra cama. Además, chats extraídos revelaron mensajes donde la joven escribió: “En un momento dije que no me habían tocado. Después empiezo a hablar que me manipuló y ahí lo hago Pingo a Sosa. Jaja. La abogada me hizo dar cuenta que había sido abusada”.
