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El calor extremo obliga a rediseñar equipos: Ismael Sánchez advierte sobre el consumo eléctrico en El Salvador

El ingeniero Ismael Antonio Sánchez, catedrático de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), ofreció recomendaciones para reducir el consumo eléctrico en hogares salvadoreños ante el aumento de temperaturas extremas.

Prácticas sencillas para evitar el gasto excesivo de electricidad pueden implementarse desde casa, como mantener la refrigeradora cerrada el mayor tiempo posible y no introducir alimentos calientes. Estas recomendaciones, expuestas por el ingeniero Ismael Antonio Sánchez, catedrático de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), fueron parte central de su intervención en YSKL. El especialista explicó que la variabilidad climática y las olas de calor han hecho imprescindible revisar tanto los hábitos cotidianos como las decisiones de compra y el uso de los sistemas de enfriamiento en los hogares salvadoreños.

Sánchez insistió en que pequeños cambios en la rutina pueden hacer una diferencia significativa. Además de cuidar el uso de la refrigeradora, aconsejó fijar la temperatura del aire acondicionado en veintidós grados Celsius para equilibrar confort y eficiencia. También recomendó aprovechar la ventilación cruzada en las viviendas y optar por iluminación LED, que permite reducir el consumo sin elevar el costo inicial.

El experto subrayó la importancia de elegir los electrodomésticos con base en la información de la etiqueta amarilla de eficiencia energética, que permite comparar el consumo entre diferentes modelos. “Es una buena práctica decidir la adquisición de estos equipos basados en el consumo declarado por el fabricante”, afirmó. Esta selección, sumada a la costumbre de apagar luces y aparatos cuando no se utilizan, puede traducirse en una reducción tangible de la factura eléctrica y en un beneficio concreto para el medio ambiente.

Uno de los factores que más impactan en el consumo de energía es la tendencia al aumento de las temperaturas extremas. Sánchez explicó que, actualmente, los ingenieros ya no calculan los sistemas de aire acondicionado a partir de los treinta grados Celsius, sino que la temperatura de referencia para el diseño supera los cuarenta grados. Este cambio implica que los equipos requieren una mayor capacidad y, por lo tanto, un consumo energético más elevado.

El confort en la vivienda depende de mantener condiciones adecuadas de temperatura y humedad, y la ingeniería mecánica resulta clave en el diseño de ambientes saludables. “Al interior de las viviendas hay que crear esas condiciones adecuadas de confort. Si está afuera muy frío, hay que calentar, y si está caliente, enfriar”, explicó. La humedad es otro factor crítico, ya que en ambientes húmedos el cuerpo humano tiene dificultades para transpirar, lo que puede generar incomodidad y favorecer el crecimiento de hongos y enfermedades. Por eso, el uso adecuado de ventiladores y sistemas de enfriamiento es esencial para mantener la temperatura corporal en torno a los treinta y siete grados.

A estos retos se suma la diversidad de climas que presenta el país. Sánchez enfatizó que El Salvador, pese a su tamaño, muestra una notable variedad de microclimas, lo que obliga a dimensionar los sistemas de refrigeración de acuerdo con las características de cada localidad. “Un aire acondicionado para San Miguel requiere una capacidad distinta que uno para San Salvador”, puntualizó el ingeniero.

La demanda energética también varía según la humedad ambiental y los patrones de lluvia. En zonas donde llueve pero el calor persiste, la evaporación y la sensación térmica hacen necesario utilizar más los ventiladores y equipos de enfriamiento. Además, el consumo eléctrico de refrigeradoras y congeladores aumenta a medida que sube la temperatura exterior, pues estos aparatos deben compensar la transferencia de calor para mantener los alimentos en buen estado.

El principio físico detrás de la refrigeración fue otro de los temas abordados. Sánchez aclaró que “los equipos de enfriamiento no generan frío, sino que extraen el calor del interior y lo expulsan”. Este proceso requiere un compresor y un refrigerante que evapora a baja temperatura. A mayor diferencia entre la temperatura externa e interna, mayor es el esfuerzo del compresor y, por lo tanto, también el gasto de electricidad.

En cuanto a la medición de la lluvia, el experto explicó que se utiliza el pluviómetro para calcular la cantidad de agua caída sobre determinada área y que el resultado se expresa en milímetros. “Dividimos el volumen de agua entre el área, y así obtenemos la altura de lluvia acumulada”, ilustró.

La manera en que están construidas las viviendas y la elección de materiales también influyen en la eficiencia energética. Sánchez respondió a dudas de la audiencia sobre la llamada “línea blanca”, aclarando que el término se refiere a electrodomésticos como refrigeradoras y lavadoras, tradicionalmente pintados de blanco, pero que el color de estos aparatos no influye en su consumo eléctrico. La eficiencia depende del diseño y de la tecnología, no del color exterior.

Sin embargo, en el caso de la vivienda, la pintura sí marca la diferencia. El ingeniero enfatizó que los cuerpos de color blanco reflejan la energía solar, mientras que los colores oscuros la absorben. “El techo debería tener una pintura reflectiva, color blanco, para mitigar el calor”, recomendó. Además, sugirió el uso de materiales con aislamiento térmico, cada vez más comunes en nuevas construcciones y escuelas, para mantener los ambientes frescos y reducir la necesidad de enfriamiento artificial.

Otra medida útil es el polarizado en vidrios, que ayuda a reducir la ganancia de calor sin sacrificar la iluminación natural, permitiendo mantener espacios interiores más agradables y con menor consumo energético.

Sánchez también destacó que la UCA cuenta con manuales de eficiencia energética residencial y comercial, diseñados para orientar a la población en el uso adecuado de la energía. Recomendó el uso de dispositivos como el “kilowatt”, que permite conocer el consumo exacto de cada electrodoméstico en el hogar y facilita tomar decisiones informadas sobre el uso y la compra de aparatos.

Abordó el uso racional de la energía en el transporte, desaconsejando encender el aire acondicionado en los vehículos de inmediato al arrancar, ya que esto incrementa el consumo de combustible y contribuye a la emisión de gases de efecto invernadero.

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