Alicante, 7 jun (EFE).- El sureste peninsular, sobre todo la provincia de Alicante, es la zona de España que alberga la mayor concentración de restos arqueológicos vinculados a los juegos de tablero del periodo prerromano hasta el inicio de la romanización.
El sureste peninsular, sobre todo la provincia de Alicante, es la zona de España que alberga la mayor concentración de restos arqueológicos vinculados a los juegos de tablero del periodo prerromano hasta el inicio de la romanización, los cuales desempeñaron un papel crucial en la interacción social entre los foráneos que trajeron consigo los primeros prototipos a la península y las élites autóctonas.
Todo ello está documentado en las investigaciones llevadas a cabo en los últimos años sobre este capítulo de la arqueología, que han permitido constatar que los vestigios de los elementos de juegos de mesa correspondientes ya a la época netamente romana están distribuidos también en otros puntos del territorio español, incluida la meseta occidental.
“Su presencia es importante y la cantidad de datos que tenemos, que se resumen en tableros grabados y piezas de juego (fichas y dados) de distintas formas y trabajados sobre diferentes materiales, nos revelan que proceden de Italia o de otras zonas” o son de producción local, afirmó el profesor del Departamento de Prehistoria, Arqueología, Historia Antigua, Filología Griega y Filología Latina de la Universidad de Alicante (UA), Raimon Graells.
El estudio histórico, cultural y científico de los juegos supone una herramienta vital para comprender sociedades del pasado y del presente, así como sus formas de pensamiento, ocio e interacción social, lo que motivó el pasado mes de abril un congreso internacional sobre este asunto en la UA con la participación de expertos de más de una veintena de países.
La provincia de Alicante fue “una de las grandes puertas de entrada de las influencias mediterráneas en la península”, destacó este experto en una entrevista con EFE.
La llegada comercial de productos era enorme en asentamientos y necrópolis situados en Guardamar del Segura, Santa Pola, Alicante, Elche o La Vila Joiosa, que eran grandes centros de interacción con el Mediterráneo y donde han aparecido restos arqueológicos relacionados con el juego, como fichas fabricadas en pasta de vidrio y dados de hueso o marfil entre el siglo IV a.C. y la época romana.
En concreto, en la necrópolis de Poble Nou, en La Vila Joiosa, destaca la tumba 64, del siglo I a.C. (periodo romano), integrada por veinte piezas, incluida la urna, que componen un ajuar completo. Entre estos objetos se encuentran, además de frascos de perfume y vasijas para beber vino, fichas de pasta vítrea con forma semiesférica de dos colores -blancas y negras- para jugar a un juego de mesa del tipo damas.
El fallecido, de clase social alta, posiblemente fue enterrado con un tablero de mesa (no se conserva) y con todas esas fichas porque creían en el más allá, donde tendrían que disfrutar de las mismas condiciones que cuando vivían. “El juego de mesa era un marcador social importante”, detalló Graells.
Desde el siglo VI a.C. hay evidencias de juegos de fichas circulares, del tipo damas, por todo el mundo mediterráneo. Los griegos dicen que lo inventaron ellos para planificar la estrategia y asaltar la muralla de Troya. Ganaron esta guerra no por fuerza, sino por astucia al lograr engañar a sus adversarios e introducir el caballo de Troya en la ciudad, expuso.
Los juegos de mesa, a diferencia de los de azar, “no eran solamente un pasatiempo, sino una demostración de alta cultura y de elevados conocimientos intelectuales, porque no todo el mundo podía participar en ellos, dado que había que aprender previamente unas normas establecidas por todo el Mediterráneo”, señaló el experto.
De acuerdo con los textos de la antigüedad, “mercenarios y soldados romanos se arruinaban mucho porque jugaban y apostaban de manera compulsiva, pero eran juego de azar, de dados, de habilidad (astrágalos), en los que había más posibilidades de hacer trampas”, apuntó.
“En cambio, los juegos de mesa precisan de más preparación y de saber anticiparse al rival”, al intervenir el intelecto y el ingenio, según Graells.
