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Evaluación nutricional en pacientes con cáncer: guía práctica para el tratamiento integral

Hasta 8 de cada 10 personas con cáncer presentan malnutrición durante el tratamiento, según advierten especialistas. La evaluación nutricional temprana y el abordaje multidisciplinario son clave para mejorar la tolerancia a las terapias y la calidad de vida.

El diagnóstico temprano y los tratamientos oncológicos de vanguardia cambiaron el pronóstico de muchos tipos de cáncer en las últimas décadas. Sin embargo, el impacto de la enfermedad va más allá de la evolución clínica del tumor.

La experiencia de pacientes y el consenso de instituciones científicas señalan que las secuelas físicas y nutricionales afectan a una proporción significativa de quienes atraviesan un proceso oncológico. Hasta 8 de cada 10 personas con cáncer presentan algún grado de malnutrición durante el tratamiento.

La fatiga persistente, la pérdida de masa muscular, las alteraciones digestivas y metabólicas, la debilidad física o las dificultades para mantener una alimentación adecuada son complicaciones frecuentes que pueden aparecer desde el inicio de la enfermedad y prolongarse durante meses o años, en especial cuando los tratamientos son extensos o crónicos.

En muchos casos, estos síntomas se subestiman o se naturalizan como inevitables, lo que retrasa la consulta y limita las posibilidades de intervención temprana.

El impacto nutricional del cáncer está muchas veces subestimado, aunque influye de manera directa en la respuesta del organismo, la tolerancia a los tratamientos y el bienestar general. La evidencia indica que los pacientes bien nutridos al comienzo de la terapia presentan mayor probabilidad de sobrevida, aunque la mitad ya arriba a la primera consulta oncológica con deficiencias nutricionales detectables.

El cáncer puede provocar inflamación sistémica y pérdida de peso, mientras que la quimioterapia, la inmunoterapia, la radioterapia o ciertas cirugías pueden generar náuseas, mucositis, diarrea, alteraciones del gusto, reducción del apetito y otras dificultades para alimentarse, aumentando el riesgo de malnutrición.

El desafío de la desnutrición, la caquexia y el deterioro físico en pacientes oncológicos

El deterioro físico y nutricional en el cáncer incluye una variedad de cuadros que van desde la desnutrición simple hasta la caquexia, una condición compleja y multifactorial. Según un estudio científico publicado en Science Direct, los pacientes con cáncer tienen un alto riesgo de desnutrición y alteraciones catabólicas asociadas a la enfermedad. Es importante diferenciar entre la restricción calórica ‘simple’ y la caquexia, caracterizada por la combinación de pérdida de peso y dismetabolismo, principalmente inflamación sistémica.

La fatiga crónica y la pérdida de masa muscular representan complicaciones frecuentes y poco detectadas. Incluso personas con peso aparentemente normal pueden presentar deterioro muscular y cuadros de fragilidad.

Agustina Senese, licenciada en nutrición, jefa de Cuidados Paliativos del Hospital ‘Dr. Cosme Argerich’ y coordinadora de Nutrición de la Asociación Civil SOSTÉN, afirmó: «Muchas personas atraviesan el tratamiento oncológico lidiando con un desgaste físico muy importante que no siempre se visibiliza. El cansancio extremo, la pérdida de fuerza o las dificultades para alimentarse afectan profundamente la vida cotidiana».

El estudio científico de 2024 enfatiza que para evitar el infradiagnóstico y el infratratamiento de la desnutrición, todos los pacientes con cáncer deben someterse a una evaluación rutinaria del riesgo nutricional. Los pacientes en riesgo requieren una evaluación integral y esfuerzos multidisciplinarios para mejorar la ingesta de alimentos, favorecer el anabolismo, aliviar el malestar y contrarrestar los procesos proinflamatorios.

La Asociación Civil SOSTÉN impulsa la campaña #TratamientoCompleto, que busca visibilizar la importancia del cuidado nutricional como parte central del abordaje oncológico.

María Alejandra Iglesias, presidente de SOSTÉN, declaró: «Hablar de #TratamientoCompleto implica entender que el cuidado oncológico va más allá del control de la enfermedad. También es fundamental acompañar aspectos como la alimentación, la energía física, la movilidad, la gestión de las emociones y la posibilidad de sostener su calidad de vida».

La importancia del abordaje multidisciplinario y la atención integral

Especialistas y asociaciones remarcan que la nutrición no debe abordarse solo ante una pérdida de peso evidente, sino como una dimensión clave del cuidado desde el diagnóstico. En contextos curativos, el apoyo anabólico debe acompañar o incluso preceder a los tratamientos contra el cáncer. Metaanálisis recientes reportan un beneficio constante en la capacidad funcional y una posible mejoría en las complicaciones postoperatorias y la duración de la hospitalización, según sostienen los autores del paper científico.

El seguimiento médico debe complementarse con acompañamiento nutricional, actividad física adaptada, atención psicológica y redes de apoyo. En cuidados paliativos, las alteraciones catabólicas requieren una evaluación cuidadosa del conjunto individual de funciones afectadas y una valoración empática de los beneficios y riesgos de las intervenciones nutricionales.

La evidencia muestra que los cuadros de malnutrición severa durante el tratamiento se asocian con internaciones más prolongadas y reducción de la sobrevida global. Desde SOSTÉN insisten en la necesidad de promover estrategias de atención integral que contemplen todas las dimensiones del cáncer.

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