El Ente de Fiscalización y Control de la Municipalidad de Córdoba clausuró el bar Wachitas por irregularidades en seguridad, higiene y habilitación. La administración del local negó cualquier vínculo con la investigación por el femicidio de Agostina Vega.
Wachitas Bar volvió a quedar en el centro de la escena este martes luego de que el Ente de Fiscalización y Control de la Municipalidad de Córdoba dispusiera la clausura del establecimiento ubicado sobre calle Ituzaingó, en Nueva Córdoba, tras detectar una serie de irregularidades vinculadas a las condiciones de seguridad, higiene y habilitación del local.
Durante la inspección, los agentes constataron incumplimientos que motivaron la medida, entre ellos deficiencias en las instalaciones eléctricas, falta de señalización adecuada y elementos de seguridad vencidos. Además, verificaron que el comercio desarrollaba actividades para las cuales no contaba con la autorización correspondiente y detectaron modificaciones estructurales que no habían sido informadas ante las autoridades.
La situación se agravó al día siguiente, cuando inspectores municipales comprobaron que las fajas de clausura colocadas durante el procedimiento habían sido retiradas sin autorización. Como consecuencia, se realizaron nuevas actuaciones administrativas y se volvieron a colocar los precintos oficiales.
En medio de la repercusión generada por la clausura, la administración de Wachitas difundió un comunicado oficial para rechazar cualquier vinculación con la investigación por el femicidio de Agostina Vega. Desde el local aseguraron que no tienen «ningún tipo de participación ni vinculación con los hechos que actualmente son objeto de investigación por parte de las autoridades competentes».
También sostuvieron que colaboraron de manera inmediata con los procedimientos realizados por las autoridades dentro del establecimiento y señalaron que las actuaciones llevadas adelante en el lugar no arrojaron elementos que vincularan al bar con la causa judicial. «Cuando las autoridades realizaron las actuaciones correspondientes en nuestras instalaciones, colaboramos de manera inmediata y total, permitiendo el acceso y la revisión de las mismas, demostrando nuestra absoluta disposición para contribuir al esclarecimiento de los hechos. Como resultado, no se encontró ningún elemento que vincule al establecimiento con la investigación en cuestión».
El comunicado surgió luego de que el nombre del local comenzara a circular en redes sociales y distintos espacios de debate público a raíz de versiones que lo relacionaban con personas cercanas a Claudio Barrelier, detenido e imputado como principal acusado por el femicidio de Agostina Vega.
La atención sobre el establecimiento creció especialmente después de que trascendiera que la propietaria del Ford Ka que aparece mencionado en la investigación trabajaba en el bar. Frente a esa situación, desde Wachitas insistieron en que las personas señaladas públicamente no integran la titularidad del comercio y remarcaron que el establecimiento no tiene ninguna relación con los hechos que investiga la Justicia.
En ese contexto, lamentaron la difusión de información que consideraron inexacta y remarcaron que «como cualquier empresa, nuestro comercio no tiene injerencia en la vida privada, relaciones personales o actividades particulares de empleados, clientes o terceros fuera del ámbito laboral».
