El juez Rodrigo Morabito, integrante del Poder Judicial de Catamarca, publicó un análisis sobre el caso de Agostina Vega y otros femicidios ocurridos en esa provincia, donde el cuerpo de las víctimas fue desmembrado. El magistrado sostiene que esta práctica no es solo un método para ocultar el crimen, sino un mensaje violento y disciplinador hacia las mujeres.
El doctor Rodrigo Morabito, juez de Cámara de Responsabilidad Penal Juvenil de Catamarca, publicó un artículo en el que analiza el desmembramiento de cuerpos de mujeres en el contexto de femicidios, a partir del caso de Agostina Vega, ocurrido en Córdoba. Morabito afirmó que “cuando ese cuerpo aparece desmembrado, no estamos ante un dato más del expediente penal, sino ante una de las formas más extremas de violencia misógina”.
El magistrado señaló que tuvo intervención funcional en el caso de María Rita Valdez, ocurrido en 2013 en Catamarca. En ese caso, la Cámara Penal condenó a Francisco Andrés Quiroga a reclusión perpetua por femicidio (artículo 80, inciso 11, del Código Penal). La Corte Suprema de Justicia de la Nación confirmó la sentencia con las firmas de los jueces Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco y Carlos Fayt.
Morabito también mencionó el caso de Brenda Micaela Gordillo, ocurrido años después en Catamarca, donde “otra vez el ensañamiento” y “la destrucción del cuerpo” se repitieron. El juez sostuvo que “el desmembramiento, en contextos de femicidio, tiene un componente simbólico brutal: borrar a la mujer como sujeto” y que “es una forma de violencia que no termina con la muerte”.
En su análisis, Morabito afirmó que “el cuerpo desmembrado es un mensaje violento, disciplinador, que busca instalar miedo, sometimiento y control sobre las mujeres”. Agregó que “la respuesta no puede ser solo punitiva: debe ser también preventiva, estructural, cultural” y que “debe interpelar al Estado en su rol de garante, pero también a la sociedad en su conjunto”.
El juez declaró que “cada vez que una mujer (y peor aún, una niña) es asesinada, y su cuerpo es destruido de esta manera, no estamos solo ante un crimen: estamos ante el fracaso colectivo de haber permitido que la violencia alcance su forma más extrema”.
