El papa León XIV publicó este lunes la encíclica ‘Magnifica Humanitas’, un documento teológico que aborda la inteligencia artificial y propone «desarmarla» para evitar su uso como instrumento de dominación. En el acto de presentación participó el cofundador de Anthropic, Christopher Olah.
El papa León XIV hizo pública este lunes la encíclica titulada Magnifica Humanitas («magnífica humanidad»), el documento teológico central de su pontificado hasta la fecha y la intervención moral más significativa sobre inteligencia artificial (IA) realizada por un líder religioso. El texto busca inyectar valores morales católicos en una industria tecnológica predominantemente estadounidense y secular.
En el documento, León escribió: «Se imponen en nuestra conciencia preguntas decisivas, que ya no pueden eludirse: ¿Hacia dónde vamos? ¿Hacia qué meta deseamos orientarnos? ¿Qué dirección elegir como comunidad humana y como pueblos?».
El pontífice pidió específicamente «desarmar» a la IA, en una analogía con el apoyo de la Iglesia al desarme nuclear. Según explicó en un discurso en el Vaticano, esto significa que la tecnología debe ser «liberada de las lógicas que la convierten en un instrumento de dominación, exclusión y muerte».
La presentación del documento en el Aula del Sínodo incluyó pancartas amarillas y un video introductorio producido por EWTN, cadena católica estadounidense. En el estrado, a tres asientos del papa, se sentó Christopher Olah, cofundador de la empresa estadounidense Anthropic, pionera en inteligencia artificial. La invitación a un ejecutivo de estas características fue considerada una rareza y un gesto de diálogo con un actor clave del sector.
León abrió su intervención con un agradecimiento especial a Olah y declaró: «A su vez, en nombre de la Iglesia acepto su invitación a caminar juntos para escuchar y hablar y juntos encontrar el camino para la humanidad en este tiempo de inteligencia artificial».
El cardenal Blase Cupich, de Chicago —ciudad natal de León—, afirmó: «Creo que la apertura por parte de Olah, así como del Santo Padre, puede ser el puente por el que todo eso puede suceder. Es necesaria la sabiduría que la tradición de la Iglesia puede aportar a este debate sobre cómo utilizar la IA de un modo que preserve la dignidad humana».
El Vaticano ha sido una fuerza activa en la conversación global sobre la IA durante la última década. Bajo el papado de Francisco se realizaron reuniones denominadas «Diálogos Minerva» con líderes tecnológicos, y Francisco se reunió con el G7 en 2024 para pedir regulación y la prohibición de armas autónomas letales. La encíclica de León es la culminación de ese esfuerzo.
León sostuvo: «En momentos clave de la historia, la Iglesia está llamada a descifrar las ‘cosas nuevas’ a la luz del Evangelio y de la dignidad del ser humano. Hoy nos encontramos ante una transformación de magnitud similar, con consecuencias quizá aún mayores».
El documento también advierte sobre la concentración de poder: «Cuando un poder de tal magnitud se concentra en pocas manos, tiende a hacerse opaco y a eludir el control público, y crece el riesgo de un desarrollo distorsionado que provoca nuevas dependencias, exclusiones, manipulaciones y desigualdades».
Universidades católicas estadounidenses como Georgetown, Santa Clara y Notre Dame han avanzado en la discusión sobre IA y valores morales. Notre Dame recibió en diciembre una subvención de 50 millones de dólares de la Fundación Lilly para desarrollar marcos éticos basados en la fe para la IA.
Meghan Sullivan, directora del Instituto para la Ética y el Bien Común de Notre Dame, señaló: «Esta encíclica es una refutación directa de esa visión del mundo. La Iglesia está insistiendo, como lo ha hecho durante 2000 años, en que los habitantes de Wichita y South Bend y Nairobi y Manila no son actores secundarios en la revolución tecnológica de otros».
El documento tiene un enfoque particularmente estadounidense: menciona específicamente a la Conferencia Episcopal de Estados Unidos en una sección sobre jóvenes e inseguridad laboral, y cita El retorno del rey de J. R. R. Tolkien.
Ron Ivey, escritor e investigador del Programa de Florecimiento Humano de la Universidad de Harvard, comentó: «Tenemos que mantener una conversación pública, en nuestras bibliotecas, en nuestra sociedad civil, en lo que todavía sea fuerte en ese ámbito. ¿Por qué estamos construyendo esta cosa, y para quién es, y cómo hacemos que funcione para nuestro florecimiento?».
