Se trata de Laura Fernanda Leguizamón que habría asesinado a su esposo y a los dos hijos adolescentes antes de suicidarse en el baño.
Buenos Aires, 23 mayo (NA) – La denominada “masacre de Villa Crespo” alcanzó un año desde el fatídico desenlace y la investigación sostiene como principal hipótesis que Laura Fernanda Leguizamón asesinó a su esposo, Bernardo Adrián Seltzer, y a sus dos hijos adolescentes dentro del departamento familiar ubicado sobre la calle Aguirre al 200 para luego quitarse la vida en el baño del domicilio.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, la empleada doméstica fue quien encontró los cuerpos de los cuatro integrantes de la familia dentro de la vivienda y dio aviso al 911, lo que desencadenó en una investigación con distintas especulaciones, hasta la última conclusión.
Las autopsias determinaron que el padre de familia fue atacado mientras dormía, mientras que uno de los adolescentes intentó escapar y fue hallado cerca de la puerta de ingreso del departamento.
Además, los pesquisas encontraron una carta escrita a mano con frases como “Todo mal”, “Fue mucho” y “Los amo”, documento que luego fue sometido a pericias caligráficas. Entre los elementos recolectados se hallaron medicamentos psiquiátricos, una notebook, varios celulares, cuchillos, una hoja A4 con manchas de sangre y rastros hemáticos en distintos sectores de la vivienda ubicada en la calle Aguirre al 200.
Uno de los fármacos hallados fue la sertralina Rospaw 50 mg, un antidepresivo que se utiliza habitualmente para tratar trastornos de ansiedad, depresión y prevenir recaídas en episodios severos. Su mecanismo de acción consiste en inhibir selectivamente la recaptación de serotonina, un neurotransmisor clave en el sistema nervioso central.
También se secuestró olanzapina Midax 10 mg, un antipsicótico recetado en tratamientos contra la esquizofrenia, el trastorno bipolar y cuadros depresivos graves. Ambos medicamentos sugieren un tratamiento activo de Leguizamón por un cuadro psiquiátrico severo, presuntamente un brote psicótico con características de esquizofrenia.
Otro de los elementos centrales de la investigación fue que no se detectaron signos de ingreso forzado ni faltantes dentro de la vivienda, situación que reforzó la hipótesis de que no hubo participación de terceros.
A un año del caso, la investigación judicial continúa enfocada en las pericias finales y en la reconstrucción integral de los hechos, aunque sin imputados debido a que la acusada murió en el episodio.
