El colesterol alto no es solo un problema humano; los perros también pueden padecerlo. Conocé las causas, las razas más propensas y cómo prevenir esta afección en tu mascota.
El colesterol alto es una afección que preocupa a muchas personas, pero lo que quizá no sabías es que tu perro también puede padecerlo. Si bien el colesterol es una grasa esencial para el funcionamiento del organismo, el problema llega cuando sus niveles son demasiado elevados, lo que conlleva riesgos para la salud cardiovascular de tu mejor amigo peludo.
En los canes, el colesterol alto deriva en una enfermedad conocida como hiperlipidemia o hipercolesterolemia. Puede deberse a diversos factores y, si no se trata a tiempo, puede causar graves consecuencias como problemas de circulación, infarto o derrame.
Hay ciertas razas más propensas: schnauzer miniatura, border collie, beagle, spaniel bretón, caniche y pastor de shetland. También es más frecuente en perros ancianos, aunque cualquier can puede presentar esta condición independientemente de la raza y la edad.
La obesidad, una alimentación de mala calidad con exceso de grasas, proteínas y lácteos, el sedentarismo, el embarazo y ciertas patologías como diabetes, síndrome nefrótico, pancreatitis o colestasis aumentan las probabilidades de hiperlipidemia.
Para prevenirlo, lo más importante es proporcionar una alimentación de calidad, asesorada por un veterinario, evitando alimentos grasos, fritos o ultraprocesados. El ejercicio físico regular también es fundamental: paseos frecuentes y juegos para que corra, salte y gaste energía. Además, las revisiones periódicas al veterinario y una analítica de sangre pueden detectar el problema a tiempo. En caso de colesterol alto, se pautará una dieta específica, ejercicio y, si es necesario, medicación.
