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La RAE explicó por qué la «ch» y la «ll» ya no forman parte del abecedario

Desde 2010, la Real Academia Española eliminó oficialmente la «ch» y la «ll» del alfabeto español. Aunque muchos aún las usan a diario, la institución aclaró que se trata de dígrafos, no de letras.

Durante generaciones, miles de estudiantes aprendieron el abecedario español con dos letras que hoy ya no forman parte oficialmente de él: la “ch” y la “ll”. Para muchos adultos, todavía resulta extraño descubrir que esas combinaciones dejaron de considerarse letras hace más de una década, en particular porque continúan utilizándose todos los días en palabras habituales del idioma.

La modificación fue impulsada en 2010 por la Real Academia Española junto con la Asociación de Academias de la Lengua Española, en el marco de una actualización ortográfica que buscó unificar criterios en todo el mundo hispanohablante. Actualmente, el alfabeto español está compuesto por 27 letras: cinco vocales y 22 consonantes. De esta forma, el abecedario oficial es: a, b, c, d, e, f, g, h, i, j, k, l, m, n, ñ, o, p, q, r, s, t, u, v, w, x, y, z.

La razón por la que la RAE decidió eliminarlas es que durante mucho tiempo fueron tomadas como letras, pero en realidad son dígrafos. Es decir, son “una combinación de dos letras que se usa para representar un fonema”, según explica en su portal oficial la mencionada institución lingüística. La “ch”, por ejemplo, representa el sonido presente en palabras como “chico” o “chocolate”, mientras que la “ll” aparece en términos como “lluvia” o “calle”.

A pesar de producir un sonido específico, ambas están formadas por dos grafemas distintos y, por esa razón, dejaron de integrar oficialmente el inventario de letras del español. Según explicó la academia, esta decisión también permitió que el español se alineara con otros sistemas de escritura alfabética del mundo, donde solamente se consideran letras los signos simples y no las combinaciones de grafemas.

Aunque la medida sorprendió a muchos docentes y padres cuando comenzó a implementarse en las escuelas, la RAE aclaró que la eliminación de la “ch” y la “ll” del abecedario no implica que hayan desaparecido de la escritura cotidiana. “La eliminación de los dígrafos ch y ll del inventario de letras del abecedario no supone, en modo alguno, que desaparezcan del sistema gráfico del español”, indicaron desde la RAE a través de su página oficial.

Además de estos dos casos, el español posee otros dígrafos reconocidos, como “rr”, “gu” y “qu”, que también representan sonidos específicos dentro del idioma. La eliminación de la “ch” y la “ll” no fue la única modificación impulsada por la Real Academia Española en 2010. La actualización ortográfica también buscó unificar la manera en la que se nombran algunas letras del abecedario en todos los países hispanohablantes.

Uno de los cambios más importantes tuvo que ver con las letras “y”, “b”, “v” y “w”, cuyos nombres variaban según la región o las costumbres escolares de cada país. En el caso de la “y”, la RAE estableció que su denominación oficial pasaría a ser simplemente “ye”, lo que deja atrás el tradicional nombre “i griega” o “y griega”, muy utilizado durante décadas en las escuelas. Además, la letra “b” quedó oficialmente denominada como “be”, mientras que la “v” pasó a llamarse “uve”. Con esta decisión, la academia eliminó expresiones populares como “be larga”, “be alta”, “ve corta” o “ve baja”, que históricamente se usaban para diferenciar ambas consonantes al hablar.

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