El tratado de libre comercio más importante de la región entró en vigor el 1° de mayo. Una encuesta revela que la mayoría de las empresas exportadoras desconoce los cambios arancelarios y las oportunidades que se abren.
El viernes 1° de mayo entró en vigor la aplicación provisional del capítulo comercial del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, el tratado de libre comercio más importante que haya firmado la región en su historia. Sin necesidad de ratificación parlamentaria, los aranceles preferenciales y las reglas de origen comenzaron a regir de inmediato, sin esperar la aprobación de los 27 parlamentos europeos, proceso que podría llevar años.
Para las empresas exportadoras de Córdoba y de toda la Argentina, el panorama cambió desde ese momento. Sin embargo, una encuesta del Centro de Investigación en Negocios y Exportación (CIEN) realizada a 190 empresas argentinas del comercio internacional arroja datos preocupantes: solo 1 de cada 10 conoce el cronograma de reducción de aranceles de su sector, el instrumento central del acuerdo. Nueve de cada diez empresas calificaron su propio conocimiento del acuerdo entre nulo y medio. Además, el 60% de las compañías encuestadas creía que el acuerdo comenzaría recién en 2027.
“El acuerdo arrancó el primero de mayo y mi idea era investigar cuánto conocimiento tenían las empresas de cómo les afectaba su sector. Nos encontramos con muchas sorpresas: desconocían la fecha y desconocían el impacto en su propio sector”, señaló Gustavo Scarpetta, director de CIEN, en una entrevista con Perfil Córdoba. Incluso quienes decían tener un conocimiento “alto” o “medio” del acuerdo fallaron al identificar cuándo comenzaba. “El 60% de los que consideraban conocerlo, en realidad no lo conocían”, advirtió.
El acuerdo funciona en dos sentidos. Desde el 1° de mayo, las reducciones arancelarias operan tanto para los exportadores argentinos que quieran ingresar al mercado europeo como para los productos europeos que lleguen al mercado local. La asimetría es relevante: mientras la Argentina parte de aranceles de hasta el 35% en rubros como textiles, Europa parte de un promedio cercano al 5%. La primera etapa beneficia especialmente a los exportadores argentinos, cuya reducción arancelaria es más pronunciada e inmediata, pero la apertura es recíproca.
Scarpetta mencionó productos concretos donde el impacto será casi inmediato: aceite de oliva, jugo de naranja, agua mineral, salsa de soja, chocolates, vinos y fertilizantes como la urea. En el rubro textil, trajes, camisas y medias pasarán de un arancel del 35% a cero en un período de ocho años, con una reducción significativa ya desde los primeros meses. “En textiles, de 35 ya se pasa a 28 de un viernes al lunes”, ilustró.
Para los sectores que no estaban mirando Europa como destino, el cambio puede pasar inadvertido hasta que sea tarde. “Yo lo viví en la época del Mercosur. Fabricaban pelotas de fútbol en Belville y decían que el acuerdo no les iba a afectar. Después entró Brasil y no le vendieron más a nadie. Acá puede pasar lo mismo con agua mineral, cerveza, jugos, embutidos”, advirtió Scarpetta.
El riesgo, entonces, no es solo no exportar más, sino quedarse con un mercado interno más complicado. Cuando el aceite de oliva español, el agua mineral francesa o los vinos europeos lleguen al mostrador local sin arancel (o con uno mínimo), la competencia para los productores argentinos será de otro calibre. El sector vitivinícola ya suma presiones propias; sumarle vinos franceses y españoles con arancel tendiendo a cero en ocho años configura, según Scarpetta, una “tormenta perfecta” para quienes no se anticipen.
El informe de CIEN también midió la disposición a actuar. Las respuestas son desalentadoras: el 57,9% de las empresas encuestadas declaró que no estaba preparándose y que ni siquiera lo había considerado. Un 31,6% dijo no estar preparándose, pero que lo estaba evaluando. Solo el 10,5% reconoció estar en proceso de preparación, aunque de manera incipiente. Ninguna empresa respondió que contaba con una estrategia definida.
“No gana el más grande ni el más barato: gana el que se anticipa”, resume el informe. En un mercado que se ordenará rápidamente, las empresas que lleguen tarde encontrarán que los cupos ya fueron asignados, que las habilitaciones sanitarias las tienen sus competidoras brasileñas, y que los canales de distribución europeos ya tienen nuevos socios.
La situación de las habilitaciones para exportar es, según Scarpetta, uno de los problemas más concretos e inmediatos. “Tenemos un cupo enorme de quesos para exportar, pero no tenemos ninguna empresa habilitada para hacerlo. Brasil larga en primera fila y nosotros largamos de box”, describió, utilizando la analogía de la Fórmula 1: “Antes no corríamos Fórmula 1. Exporta quien está preparado”.
