En la ciudad española de Benidorm, conocida como el ‘Nueva York español’, el edificio Intempo de 47 pisos sufrió un increíble descuido: no se dejó espacio para el ascensor en las plantas superiores. La obra, que empezó en 2006, tuvo múltiples problemas y recién abrió en 2021.
La ciudad de Benidorm, en la Costa Blanca de Alicante, España, es un caso único de urbanismo. Lo que comenzó como un pequeño pueblo de pescadores se transformó en el ‘Nueva York español’ o ‘Beniyork’, con 80 edificios de más de 100 metros. Esto la convierte en la segunda ciudad del mundo con más rascacielos por habitante.
Benidorm atrae a turistas y jubilados europeos por sus playas adaptadas y su clima templado con 300 días de sol al año. Sus 74.000 residentes permanentes se multiplican hasta 400.000 en temporada alta, alojados en 142 hoteles con más de 90.000 camas.
En ese contexto de fiebre constructora, el rascacielos Intempo, diseñado por Roberto Pérez Guerras, fue concebido originalmente con 20 pisos. Sin embargo, una decisión de último momento duplicó la altura a 47 plantas, alcanzando 200 metros. La construcción comenzó en 2006, pero la crisis española de 2008 paralizó la obra por problemas financieros.
Cuando se retomó, los cambios de constructoras y los retrasos salariales generaron graves errores. Según el diario El País, hasta que no se construyeron los primeros 23 pisos no se instalaron montacargas para los obreros, que debían subir y bajar escaleras. Además, no tenían los planos del piso 47 cuando ya habían hormigonado el 46. Un montacargas cayó con 13 trabajadores, causando heridas graves, y las ambulancias no podían acceder por falta de acceso vehicular.
La mayor sorpresa llegó en enero de 2012: no se había dejado espacio para el ascensor en las plantas superiores. ‘El espacio estaba calculado para un bloque de 20 plantas’, explicaron fuentes del diario. En mayo de ese año, los arquitectos directores renunciaron. Finalmente, en 2021, 14 años después del inicio, Intempo abrió sus puertas. Con 198 metros, 47 plantas y departamentos desde €200.000 hasta más de €1.000.000, se convirtió en un emblema de Benidorm, llevando sus errores como parte de su historia.
