A principios de los 90, el Rey del Pop sorprendió a la Reina de los Bajitos con una oferta que ella misma calificó como «lo único que faltaba en mi historia».
Hay figuras que no necesitan corona para reinar. A comienzos de los 90, dos potencias del espectáculo se cruzaron en una escena que tuvo algo de fábula: Michael Jackson, el “rey del pop”, y Xuxa, la “reina de los bajitos”. Para entonces, ella ya era un fenómeno en Brasil y gran parte de Latinoamérica: conducía programas de televisión, grababa discos y construía un vínculo masivo con el público infantil. Él, desde Estados Unidos, hacía historia en la industria musical: en 1982 había lanzado Thriller, su sexto álbum, que incluía temas como “Billie Jean”, “Beat It” y “Thriller”.
Se movían en universos distintos, en países distintos. Pero había un punto de contacto inesperado: la centralidad de los niños en sus carreras y en su vida personal. Alrededor de ese vínculo gira una anécdota que Xuxa contó años después en distintas entrevistas: a principios de los 90, el cantante la invitó a pasar un día entero en su mansión y, al final de la visita, le hizo una propuesta tan insólita como directa: tener hijos juntos.
Ese encuentro no fue el primero entre las estrellas. Antes, según contó la brasileña en varios medios locales, se habían visto en España. En aquel momento, ella se había acercado como una fan más. El contacto breve, estimó más tarde la conductora, marcó a MJ más de lo que ella hubiera imaginado. Le contó a la revista Caras Brasil: “Conocí a Michael Jackson cuando fui a verlo a un concierto en España, porque estaba presentando el programa allí [Xuxa Park, en la cadena Telecinco], y él me estaba esperando. Nos sacamos una foto, le dije que me gustaba, y él me dijo que yo también le gustaba. Pensé: ‘No puedo gustarle, no me conoce’”.
Que Michael la conocía quedó en evidencia en el documental de 2023, Xuxa: O Documentário, producido por Globoplay. Allí, el productor estadounidense Thomas W. Lynch, responsable del desembarco de Xuxa en Estados Unidos, contó: “En ese entonces, estaba conversando con Michael Jackson, nos conocíamos por haber trabajado en proyectos juntos. Le pregunté: ‘¿Conocés a una persona llamada…?’ Y me equivoqué con su nombre como cien veces”. Lynch intentó reproducir en Estados Unidos, en 1993, el programa infantil de la reina de los bajitos, pero no tuvo el éxito esperado: solo se proyectó una temporada, aunque la repitieron hasta 1996. Lynch continuó: “Él se rio y dijo: ‘Xuxa. Sí, ella es genial’. Si Michael dice que sos genial, debés ser bueno, como mínimo, ¿cierto? Entonces, empecé a investigar sobre ella, a seguirla, y descubrí que era un estruendo en América del Sur y que tenía un estilo de entretenimiento muy único, que me parecía muy espontáneo”.
El encuentro no tiene fecha cierta. Xuxa no la recuerda. Fue en Neverland, el famoso rancho de Michael Jackson cerca de Santa Bárbara, California. La reina de los bajitos llegó hasta allí junto a su representante que, casualmente, era argentino. El primer contacto con el rey del pop resultó inolvidable: “Fue muy cariñoso, me besó en la mano”, asegura Xuxa. También la impactó que él conociese sus preferencias. “No comés carne, así que te preparé ensalada”, le dijo. Después, fueron al cine privado que el cantante tenía en su mansión. Él fue a buscar pochoclos, y una vez más, la sorprendió: “Las tuyas no tienen sal, ¿verdad?”. Más tarde la llevó a ver los animales, también conocía su amor por ellos: boas, elefantes, cocodrilos, todo un zoológico. “¿Cómo sabía todo eso? Me emocioné hasta las lágrimas”, remarcó ella, y agregó: “Él dijo: ‘Estoy tan feliz porque los niños de América del Sur, de América Latina, están en buenas manos’. Ahí sí que lloré de verdad, parecía una escena de un dibujo animado”.
Pero la velada, que hasta entonces había sido encantadora, terminó con otro tipo de sorpresa que dejó a la brasileña y a su representante boquiabiertos. “Cuando llegó la hora de irnos, su representante vino y me dijo: ‘Estamos muy interesados en que consideres una propuesta. Podemos enviarte un contrato para que hagas un estudio, porque estamos buscando a alguien para que sea la madre de los hijos de Michael. Nos gustaría que firmaras un contrato’”, relató. La anécdota, repetida en varias entrevistas, incluyendo el documental de Globoplay, tiene matices cada vez que la recuerda. Por ejemplo, en otra ocasión dijo: “El representante de Michael nos dijo que su idea era unir América del Sur y América del Norte a través de los chicos, a través de ese amor. Entonces me ofreció un contrato que demarcara esa una unión, en la que yo tendría que llevar en mi vientre los hijos de él. ¡Es lo único que faltaba en mi historia!”. Hay otra versión, que ella misma describió a la revista Caras Brasil: “Creo, ya que no vi el contrato, que era para casarme, pero también para que yo tuviera a sus hijos, por así decirlo. Entonces dije que no. ¿Acaso iba a tener un hijo para dárselo a otros? Creo que buscaban a una persona sana, rubia, de ojos claros”.
