La cantante italiana legó toda su fortuna a un hombre desconocido para el público, revelando un aspecto oculto de su vida.
Raffaella Carrà, ícono global del pop, dejó todos sus bienes a Gian Luca Pelloni, un hombre prácticamente anónimo hasta ahora. La artista, que marcó generaciones con su música y su actitud liberadora, mantuvo en secreto esta decisión testamentaria que ha salido a la luz tras su fallecimiento.
Nacida como Raffaella Maria Roberta Pelloni en Bolonia, Italia, en 1943, Carrà comenzó su carrera en el cine y la televisión, revolucionando la industria con su estilo único. Su ombligo al descubierto y coreografías como el ‘Tuca Tuca’ desafiaron las normas conservadoras de la época. Canciones como ‘En el amor todo es empezar’ se convirtieron en himnos de libertad sexual.
En Argentina, su influencia fue clave: el programa ‘¡Hola, Susana!’ de Susana Giménez se inspiró directamente en su formato televisivo. A pesar de su exposición pública, su vida privada fue siempre reservada. Su relación más conocida fue con Gianni Boncompagni y, posteriormente, con Sergio Japino. También se rumoreó un vínculo con el actor argentino Jorge Martínez.
Gian Luca Pelloni, cuyo apellido coincide con el de soltera de la artista, es ahora el único heredero de su fortuna, un misterio que la cantante guardó hasta el final.
