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Castelar, 1958: el trágico accidente aéreo que marcó a un barrio y cambió los procedimientos de la Fuerza Aérea

Un caza a reacción Gloster Meteor se estrelló en una zona poblada de Castelar, provincia de Buenos Aires, dejando un saldo de diez fallecidos. El hecho, ocurrido en marzo de 1958, provocó la modificación de las rutas de despegue desde la Base Aérea de Morón.

El 10 de marzo de 1958, poco después de las 11:30 de la mañana, un caza Gloster Meteor de la Fuerza Aérea Argentina se estrelló en el Barrio Parque de Castelar Sur, en la provincia de Buenos Aires. La aeronave, que había despegado minutos antes de la Base Aérea de Morón, impactó contra una zona urbanizada, causando un incendio y una extensa destrucción.

El saldo de la tragedia fue de diez personas fallecidas, incluido el piloto, el teniente César Piñón, y cuatro heridos de distinta gravedad. Entre las víctimas en tierra se encontraron vecinos que se encontraban en sus hogares y transeúntes de la zona.

Las causas del accidente no fueron definitivamente establecidas. Algunos testimonios indican que el piloto habría intentado una maniobra aérea que no pudo completar, mientras que otras versiones apuntan a una falla técnica en una de las turbinas del avión.

El impacto y la trayectoria del motor en llamas a lo largo de varias cuadras generaron graves daños en viviendas e infraestructura. Por fortuna, el siniestro ocurrió minutos antes del horario de salida de una escuela cercana, lo que evitó una tragedia de mayores dimensiones.

Como consecuencia directa de este accidente, las autoridades de la VII Brigada Aérea con asiento en Morón modificaron la dirección de despegue de sus aviones. Se dejó de despegar hacia el norte, en dirección a la zona poblada de Castelar, para hacerlo hacia una zona entonces menos habitada.

Los Gloster Meteor eran aviones de combate a reacción de origen británico, incorporados a la Fuerza Aérea Argentina a fines de la década de 1940. En el momento del accidente, el avión siniestrado, matrícula I-087, formaba parte del grupo de Caza Interceptora.

El Ministerio de Aeronáutica de la época se hizo cargo de los gastos funerarios de las víctimas. A pesar de los años transcurridos, el hecho permanece en la memoria de los vecinos de Castelar como un episodio trágico que cambió la dinámica de la base aérea local.

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