En un importante encuentro empresarial, Mariana Schoua analizó los logros y los desafíos pendientes de la economía argentina, señalando que el país necesita reformas estructurales para convertir la estabilización en desarrollo sostenido.
Mariana Schoua, presidenta de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (AmCham), planteó un diagnóstico estructural de la economía nacional durante uno de los encuentros empresariales más relevantes del año. Partió de datos históricos: en los últimos 70 años, Argentina atravesó 15 recesiones, actualmente cerca del 35% de su población vive en situación de pobreza y el país exporta apenas el 14% de su PBI, la mitad que economías comparables.
Schoua sostuvo que la corrección del déficit fiscal, la desaceleración inflacionaria y la normalización macroeconómica que exhibe el Gobierno son condiciones necesarias pero insuficientes. «La estabilidad ordena; el desarrollo transforma», afirmó ante líderes empresariales, funcionarios y diplomáticos.
Para la también CEO de Aconcagua Energía Generación, el gran desafío ahora es convertir la estabilización en crecimiento sostenido. Este salto, según su visión, requiere decisiones pendientes, comenzando por una reforma fiscal profunda que reduzca la presión impositiva sin desequilibrar las cuentas públicas, avanzando hacia un sistema tributario progresivo, simple y sin superposición de tributos.
Además, identificó otros frenos estructurales a la inversión privada: costos logísticos elevados, brechas de infraestructura y acceso limitado al crédito. A estos se suma la necesidad de fortalecer la previsibilidad regulatoria y la calidad institucional, factores que determinan el costo del capital.
Respecto a la inserción internacional, Schoua indicó que el bajo nivel de exportaciones no refleja una limitación productiva, sino una acumulación de distorsiones. Destacó el potencial de la agroindustria, la energía y la minería, que podría triplicar sus exportaciones en una década.
La presidenta de AmCham concluyó que Argentina está en una bisagra, donde el debate de supervivencia macroeconómica cede lugar a la discusión sobre desarrollo. «El desarrollo no es automático. No es inmediato. Pero es posible. Y es, sobre todo, una decisión», finalizó.
