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España: el mercado inmobiliario muestra una brecha extrema entre ciudades y pueblos

Mientras en las grandes urbes los precios de las viviendas alcanzan máximos históricos y la oferta es mínima, en pequeños municipios se ofrecen casas a precios simbólicos para atraer población, evidenciando un marcado desequilibrio territorial.

La situación del mercado inmobiliario en España presenta dos realidades opuestas. En las grandes ciudades, la escasez de oferta y la alta demanda han llevado los precios a niveles récord, haciendo casi imposible la compra para muchos. En contraste, numerosos pueblos del interior ofrecen propiedades a precios muy bajos, incluso simbólicos, en un intento por frenar la despoblación.

Según Francisco Iñareta, portavoz de la plataforma Idealista, «el mercado inmobiliario español vive un momento muy complicado ya que oferta y demanda nunca han funcionado a ritmos tan diferentes». El crecimiento demográfico y el mayor ahorro durante la pandemia impulsaron la búsqueda de viviendas, pero el stock disponible en las principales regiones está en mínimos.

Los datos son elocuentes: el precio de la vivienda en España creció un 51% en los últimos cinco años, con aumentos aún mayores en Madrid (63%), Valencia (81%) y Málaga (72%). En enero de 2026, el valor medio alcanzó un máximo histórico de 2650 euros por metro cuadrado.

Las disparidades regionales son abismales. San Sebastián, con apenas 189.000 habitantes, es la ciudad más cara del país, donde factores como el alto poder adquisitivo y la limitación geográfica elevan los precios. Barcelona enfrenta una situación similar, con una oferta central muy escasa y una fuerte demanda internacional que excluye a compradores locales con un solo ingreso.

Frente a esta crisis de acceso, han surgido alternativas no convencionales. Una de ellas es la compra de habitaciones individuales dentro de una propiedad compartida. A través de plataformas especializadas, se pueden adquirir derechos sobre una habitación y un porcentaje de las zonas comunes. La opción más cara ronda los 123.000 euros por un cuarto de 33 m² cerca de Madrid, mientras que en el otro extremo, en pueblos, una casa completa puede costar alrededor de 20.000 euros.

Expertos coinciden en que no hay perspectivas de que este desajuste entre oferta y demanda se revierta a corto o medio plazo, profundizando la brecha en el acceso a la vivienda.

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