La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza reclasificó a los pingüinos emperador como especie en peligro, en una actualización de su Lista Roja que también afecta a lobos finos y elefantes marinos del sur.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) anunció este jueves una actualización de su Lista Roja de especies amenazadas, donde incluyó al pingüino emperador en la categoría de «en peligro». Esta decisión, basada en evidencia científica, vincula directamente el declive de sus poblaciones con los efectos del cambio climático en el hielo marino antártico.
Los pingüinos emperador, la especie de pingüino más grande del mundo, dependen del hielo marino estable para reproducirse, mudar su plumaje y acceder a sus presas. Sin embargo, estudios basados en imágenes satelitales entre 2009 y 2018 muestran una disminución general de la población cercana al 10%. Investigaciones más recientes indican caídas aún más pronunciadas en colonias específicas.
«Si se mira más hacia el futuro, varios estudios predicen una cuasiextinción en muchas de las colonias», señaló Philip Trathan, ecólogo marino emérito del British Antarctic Survey, quien participó en la evaluación. La supervivencia a largo plazo de la especie, según los expertos, está ligada a una reducción urgente de las emisiones de gases de efecto invernadero.
La actualización de la UICN también afectó a otras especies emblemáticas de la Antártida. Los lobos finos antárticos pasaron a la categoría «en peligro» tras un desplome poblacional estimado del 50% desde 2014, principalmente por cambios en la disponibilidad de krill, su alimento base. Por su parte, los elefantes marinos del sur fueron reclasificados como «vulnerables».
«Esta es la primera evidencia clara de que la influencia del cambio climático aparece de manera significativa [en la región antártica]», afirmó Kit Kovacs, investigadora del Instituto Polar Noruego y responsable del proyecto de focas de la UICN.
Algunos científicos, como Xiao Cheng, director del Centro de Investigación Polar de la Universidad Sun Yat-sen, advierten sobre la necesidad de no dar por sentado el destino de estas especies. «Si bien fortalecer las acciones de conservación es importante, también lo es evaluar cuidadosamente y mantener la confianza en la capacidad de resiliencia de la especie», señaló.
Los expertos coinciden en que, además de la acción climática global, proteger las áreas clave de reproducción y alimentación es crucial para sostener a estas poblaciones en el futuro inmediato.
