Judith Love Cohen, madre del actor, fue una ingeniera clave en el desarrollo del sistema que permitió el regreso seguro de la misión Apolo 13. Su legado se conecta con los avances actuales de la exploración espacial.
El exitoso regreso a la Tierra de la misión Artemis II, tras su sobrevuelo lunar en abril de 2026, reaviva el interés por la seguridad en los viajes espaciales. Este hito del programa Artemis guarda una conexión histórica con una figura inesperada del espectáculo: el actor Jack Black. La madre del artista, Judith Love Cohen, fue una ingeniera eléctrica cuyo trabajo resultó fundamental para la supervivencia de la tripulación del Apolo 13 en 1970.
La misión Artemis II representa la vanguardia de la exploración actual, pero su seguridad hereda principios establecidos durante la crisis del Apolo 13. En aquella ocasión, una explosión inutilizó los sistemas principales. Cohen formó parte del equipo técnico en la empresa TRW que diseñó el Sistema de guía de aborto (AGS). Este mecanismo operó como una computadora de respaldo y permitió que los astronautas ajustaran manualmente su trayectoria para recuperar el rumbo hacia la Tierra, salvando las vidas de James Lovell, Jack Swigert y Fred Haise.
La determinación de Cohen trascendió lo cotidiano. El día del nacimiento de Jack Black, el 28 de agosto de 1969, la ingeniera acudió a su oficina antes de ir al hospital, llevando consigo un problema técnico complejo en el que trabajaba para la NASA. Según relató su hijo mayor, Neil Siegel, ella resolvió el conflicto matemático en la sala de partos y llamó a su jefe para comunicarle la solución poco antes de dar a luz al futuro actor.
Esta anécdota ilustra la trayectoria de una mujer que destacó en la industria aeroespacial en una época de escasa presencia femenina en puestos técnicos de alta responsabilidad. A los 19 años, Cohen se desempeñó como bailarina en el Cuerpo de Ballet del Metropolitan Opera de Nueva York, una faceta artística que parece haber heredado su hijo. Sin embargo, su fascinación por los números, fomentada por su padre desde la infancia, la llevó a estudiar ingeniería eléctrica en la Universidad del Sur de California (USC).
En entrevistas, Jack Black admitió que, si bien no heredó el talento matemático de su madre, siente un profundo orgullo por su legado. El actor mencionó que siempre existió una conexión mística entre su hogar y el espacio exterior.
Los aportes de Cohen no se limitaron a la exploración lunar. Participó en la creación de la computadora de guía para el misil Minuteman durante la Guerra Fría, desarrolló el sistema de retransmisión satelital Ground Network y su pericia fue vital en el diseño de los sistemas para los datos de seguimiento del Telescopio Espacial Hubble.
Tras su retiro a principios de la década de 1990, Cohen se dedicó a promover las vocaciones científicas. Creó una editorial junto a su esposo y escribió el libro «Podés ser una ingeniera», orientado a niñas de corta edad con el objetivo de fomentar el interés por la tecnología y derribar barreras de género en el ámbito profesional. La ingeniera murió en 2016 a los 82 años. Su legado persiste hoy bajo una luz renovada, mientras la humanidad observa el retorno de misiones como Artemis II.
