La pesquisa judicial por el ingreso de quince bultos sin revisión aduanera en un avión vinculado al exagente Leonardo Scatturice avanza con dificultades, a la espera de información de EE.UU. y con limitaciones probatorias.
A un año del inicio de la investigación judicial por el ingreso al país de quince bultos sin controles aduaneros en un avión del exagente de inteligencia Leonardo Scatturice, la pesquisa enfrenta obstáculos. Espera una respuesta de Estados Unidos y tiene limitaciones para verificar detalles clave, según reconstrucción de LA NACION.
La investigación, por presunto contrabando, comenzó el 17 de marzo de 2025. El avión, un Bombardier Global 5000, había aterrizado el 26 de febrero desde Miami y partido el 5 de marzo hacia París con Laura Belén Arrieta, colaboradora de Scatturice. Los investigadores no pudieron revisar la aeronave ni los bultos, y la demora en la denuncia habría contribuido a la pérdida de evidencia, como los registros de escáneres aduaneros.
Inicialmente, el Gobierno negó irregularidades. El vocero Manuel Adorni afirmó que todo el equipaje fue revisado. Posteriormente, ante un dictamen fiscal que demostró lo contrario, el presidente Javier Milei atribuyó la responsabilidad al personal aduanero, describiendo el procedimiento como «absolutamente convencional».
Arrieta y Scatturice participaron en la organización de la conferencia CPAC en Buenos Aires, donde Milei tuvo acceso al expresidente estadounidense Donald Trump. Scatturice es actualmente accionista de Flybondi y asesora en temas de seguridad.
La investigación, a cargo del juez Pablo Yadarola y el fiscal Claudio Navas Rial, con participación de la PIA, ha encontrado varios hallazgos sin conclusiones definitivas:
- Un agente de la PSA declaró haber visto un comportamiento inusual durante el control, donde Arrieta entregó su teléfono a una aduanera, identificada como Cintia Vanesa Cali, antes de pasar a la zona de arribos. Las imágenes de baja calidad no permitieron confirmar el relato.
- Se verificó la presencia de vehículos de Royal Class y otros no identificados operando alrededor del avión. Además, la cámara de seguridad perdió de vista la aeronave en un lapso crítico debido a movimientos deliberados del encuadre.
- Se constataron comunicaciones telefónicas entre la aduanera Cali y otro agente, Ronaldo Humberto Basiluk, durante la estadía del avión, pero no se pudo vincular directamente con una maniobra ilícita.
- Un dictamen fiscal estableció que el equipaje del avión no pasó por los escáneres por «una decisión expresa y directa del personal aduanero», mientras que todos los demás pasajeros fueron controlados. Los agentes pueden invocar el sistema de «selectividad» para derivar equipaje al «canal verde».
- Se verificó que la responsable interina de la Aduana en Aeroparque, Silvana Abalsamo, estuvo en el salón cuando Arrieta y los pilotos salieron con el equipaje.
Transcurrido un año, la investigación permanece en una zona de grises, sin avances concluyentes.
