InicioDeportesUn análisis sobre la importancia de la Copa Libertadores para Boca Juniors

Un análisis sobre la importancia de la Copa Libertadores para Boca Juniors

Un columnista reflexiona sobre la «obsesión» con el torneo continental y pone en valor otros aspectos del fútbol argentino, tras el triunfo de Boca en su debut.

Es probable que muchos hinchas de Boca Juniors, e incluso de otros clubes, no compartan esta visión. Sin embargo, para este columnista, la Copa Libertadores no es una obsesión. Por supuesto, desearía que el equipo la gane, especialmente tras años sin conseguirlo y tras haber disputado varias finales, pero la idea de «obsesión» le parece exagerada.

Para contextualizar, recuerda una época en la que se disputaban campeonatos de verano en Mar del Plata o Mendoza, torneos amistosos con equipos grandes como Boca y River. Aquellos partidos, en plena pretemporada, se jugaban con intensidad y sus resultados podían ser determinantes, incluso para la continuidad de técnicos. La intención de esta digresión es señalar que hubo un tiempo en el que no todo giraba en torno a la Libertadores, que si bien era muy importante, para los grandes clubes argentinos había vida más allá.

Para el autor, el campeonato argentino, aunque haya perdido algo de su lustre, sigue siendo muy importante y también podría considerarse su «obsesión». Esta reflexión llega tras el buen debut de Boca en la Libertadores, victoria que ha generado un «tachín-tachín» insoportable en los medios, con debates bizantinos sobre si el equipo ya es candidato, si el técnico encontró el equipo ideal y especulaciones prematuras sobre octavos de final. Todo esto, tras ganar un solo partido.

El martes pasado, ante Universidad Católica de Chile, Boca mostró durante 80 minutos una calificación que no obtenía desde hace años: jugó con autoridad. No se trata solo de que haya jugado bien, de que Paredes tuviera un gran partido o de que el equipo acompañara. Fue algo más: fue un equipo serio, sólido, inteligente que, al fin, parecía saber a qué jugaba. Esto no le quita mérito al logro, al contrario, pero el ruido mediático ligado a la «obsesión» resulta exagerado.

Otro punto a destacar es que el mérito de Boca incluyó jugar bien en una cancha de césped sintético. El columnista cuestiona su aprobación por la FIFA, entendiéndolo para climas extremos, pero no para Santiago de Chile, donde la pelota pica mal, rueda de manera dificultosa y las fricciones son más fuertes. Nada, afirma, más lindo que un buen pasto real, siempre que no esté poceado como muchas canchas argentinas.

La Copa Libertadores recién comienza y Boca Juniors arrancó con el pie derecho, pero el camino es largo.

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