Los precios del crudo recuperan terreno impulsados por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y las dudas sobre la reapertura de una vía marítima clave para el comercio energético global.
El petróleo retomó la tendencia alcista este jueves, con subas cercanas al 3%, en un mercado que vuelve a incorporar una prima de riesgo ante la fragilidad del alto el fuego en Medio Oriente. Según reporta la agencia internacional Reuters, el Brent escaló a US$97,71 por barril y el WTI a US$97,40, tras la incertidumbre sobre una reapertura efectiva del Estrecho de Ormuz.
El optimismo inicial por la tregua de dos semanas entre Estados Unidos e Irán se diluye frente a señales concretas de inestabilidad. El mercado, que había descontado una normalización rápida de los flujos, ahora asume que las restricciones podrían prolongarse. «Las posibilidades de una reapertura significativa en el corto plazo parecen escasas», advirtió Vandana Hari, de Vanda Insights.
El punto crítico sigue siendo el Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo y gas mundial. La falta de claridad operativa, con navieras esperando condiciones seguras y presencia de minas en la zona, mantiene paralizados los envíos y eleva los costos logísticos y de los seguros.
Desde Wealth Club advierten que los buques podrían enfrentar rutas más complejas, mayor militarización y primas de seguro elevadas, factores que sostendrán la presión sobre los precios energéticos. El columnista de Reuters, Ron Bousso, advierte que la idea de que Irán actúe como una «cabina de peaje» en el estrecho implicaría un cambio estructural en el mercado energético global, dejando a los mercados expuestos a precios más altos durante años.
La tregua muestra signos de desgaste. Los ataques en la región continúan, incluyendo impactos sobre infraestructura energética alternativa, lo que complica cualquier normalización del comercio. En paralelo, actores del mercado comienzan a reposicionarse. Algunas compañías ya fletan buques para reanudar cargas desde Medio Oriente hacia Asia, pero el flujo sigue condicionado a definiciones políticas y de seguridad.
En este contexto, Goldman Sachs recortó sus previsiones para el segundo trimestre de 2026: proyecta un Brent en torno a US$90 y un WTI en US$87. Sin embargo, más allá del ajuste, el mensaje implícito es que el petróleo seguirá operando en niveles elevados respecto de los promedios previos al conflicto. Mientras Ormuz no recupere una operatoria fluida, la volatilidad, y en consecuencia el riesgo inflacionario global, seguirán siendo protagonistas.
