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La Iglesia propone regular a naranjitas y limpiavidrios en Córdoba en lugar de prohibirlos

El vocero del Arzobispado, Munir Bracco, sostuvo que la prohibición total dejaría sin sustento a muchas familias y abogó por un esquema de regulación estatal con contención social.

La Iglesia Católica se pronunció sobre el debate en torno a la actividad de los llamados «naranjitas» y limpiavidrios en la provincia de Córdoba. El vocero del Arzobispado, Munir Bracco, afirmó que la institución está a favor de discutir la cuestión, pero rechazó una prohibición absoluta, planteando en su lugar la necesidad de avanzar hacia una regulación con intervención estatal y apoyo social.

«Nosotros estamos a favor de que se discuta, no estamos de acuerdo con que se prohíba absolutamente y creemos que es importante que se regularice y se normativice», declaró Bracco en una entrevista radial.

El representante eclesiástico explicó que la postura busca aportar a una solución integral que contemple la realidad social detrás del fenómeno. Señaló que, más allá de las irregularidades, esta actividad cumple un rol de subsistencia para muchos trabajadores informales. «Hay gente que vive de esto. No es un mercado, pero hay gente que si no tuviera esto no come, no vive, no sostiene su familia. Es una realidad», afirmó.

En ese sentido, insistió en que la discusión no debe centrarse únicamente en una respuesta punitiva. «Lo que nosotros creemos es que es importante que se regularice, que se ordenen los lugares, que las personas estén identificadas, registradas, con credencial y con reglas claras. Si está todo claro, no va a haber problema», explicó.

Bracco sostuvo que el fenómeno debe abordarse con una mirada amplia que contemple situaciones de vulnerabilidad y ofrezca reinserción laboral. Remarcó además el rol activo que debe asumir el Estado en este proceso: «El Estado está para eso, para ordenar y ocuparse».

El vocero vinculó la discusión con el contexto social y económico, mencionando la incertidumbre laboral que perciben en el contacto con fieles. También cuestionó las generalizaciones sobre el sector: «No metamos a todos en la misma bolsa. No todo el que se pone un chaleco es delincuente».

Para Bracco, la clave está en ordenar la actividad en lugar de eliminarla. «Hay que regular, hay que organizar. Si esto está claro, no va a haber ningún problema», concluyó.

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