Un 40% de los argentinos tiene niveles insuficientes de este nutriente esencial, clave para la salud ósea y el sistema inmunológico. Conocé las causas, riesgos y recomendaciones.
En Argentina, se estima que 4 de cada 10 personas presentan niveles de vitamina D por debajo de lo recomendado. Este nutriente, conocido por su rol fundamental en la salud de los huesos, también cumple funciones inmunológicas, hormonales y metabólicas.
La vitamina D es una vitamina liposoluble que se produce principalmente en la piel al exponerse a la luz solar ultravioleta (UV). Existe en dos formas: D2 y D3, siendo esta última la forma activa. Actúa tanto como nutriente como hormona, regulando el metabolismo del calcio y el fósforo, y es esencial para una correcta mineralización ósea.
La deficiencia de vitamina D en niños puede causar raquitismo y deformidades esqueléticas, mientras que en adultos mayores está asociada a la osteoporosis. La evidencia científica también señala su influencia en enfermedades crónicas como cáncer, diabetes, problemas cardiovasculares e incluso en la respuesta a infecciones como el COVID-19.
La principal fuente de vitamina D es la exposición solar. Aproximadamente el 80% se sintetiza por este medio. Sin embargo, factores como el estilo de vida con poca actividad al aire libre, el uso de protector solar, la vestimenta que cubre el cuerpo, el envejecimiento, ciertas enfermedades crónicas y algunos medicamentos dificultan alcanzar niveles adecuados.
Los expertos recomiendan una exposición solar breve y controlada: entre 5 y 15 minutos, dos o tres veces por semana, para sintetizar vitamina D sin dañar la piel. También se puede obtener a través de alimentos como salmón, caballa, yema de huevo, lácteos fortificados, hongos shiitake y aceite de hígado de bacalao, aunque en cantidades limitadas.
La ingesta diaria recomendada es de 600 UI para personas hasta 70 años y 800 UI para mayores de 70. Existen suplementos en diversas formas (gomitas, gotas, tabletas), pero su consumo debe ser indicado y supervisado por un médico, especialmente en grupos de riesgo como adultos mayores, embarazadas, personas con obesidad o diabetes.
Frente al aumento de la deficiencia de vitamina D, los especialistas destacan la importancia de pasar más tiempo al aire libre con precaución, mantener una alimentación que incluya fuentes de este nutriente y consultar con un profesional de la salud para evaluar la necesidad de suplementación.
