La administración estadounidense analiza designar a las principales bandas narcos de Brasil como organizaciones terroristas, en medio de conversaciones con autoridades brasileñas y en un contexto electoral sensible.
BRASILIA — La administración de Estados Unidos está evaluando la posibilidad de designar a las dos mayores bandas de narcotraficantes de Brasil, el Primer Comando Capital y el Comando Rojo, como organizaciones terroristas, según informaron funcionarios de ambos países.
La propuesta, discutida en las últimas semanas dentro del Departamento de Estado, permitiría al gobierno estadounidense imponer restricciones financieras a estos grupos y sus asociados. Según un comunicado del Departamento, estas organizaciones representan «amenazas significativas para la seguridad regional debido a su participación en el narcotráfico, la violencia y la delincuencia transnacional».
La medida fue impulsada por el Secretario de Estado, Marco Rubio, quien este mes comunicó al canciller brasileño, Mauro Vieira, los planes de la administración. Vieira, según las fuentes, respondió que su gobierno no realizaría una calificación similar.
La posible designación se produce en un año electoral en Brasil, donde la seguridad es una preocupación clave para los votantes. Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y candidato presidencial, ha acusado al actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, de ser indulgente con el crimen.
Funcionarios brasileños, que hablaron bajo condición de anonimato, expresaron preocupación ante la posibilidad de que la decisión estadounidense pueda influir en el proceso electoral. Sin embargo, Flávio Bolsonaro emitió un comunicado afirmando que no apoya la injerencia extranjera, sino la «cooperación internacional» para resolver los problemas con las bandas.
Por su parte, la oficina del presidente Lula declinó comentar sobre las posibles designaciones. Un funcionario brasileño indicó que ambos gobiernos han negociado en las últimas semanas medidas para combatir el lavado de dinero y el tráfico de armas por parte de estos grupos criminales, y que dichas designaciones podrían poner en peligro esas conversaciones.
Las bandas brasileñas en cuestión no tienen un papel predominante en el tráfico de drogas hacia Estados Unidos, ya que su mercado principal es Europa y otras regiones del mundo. La administración Trump ha catalogado previamente a más de una docena de pandillas latinoamericanas como organizaciones terroristas.
El Departamento de Estado no ha finalizado las designaciones y cualquier decisión interna aún podría ser revocada. La institución reconoció que ambas bandas están bajo su vigilancia.
