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A 50 años del golpe genocida, los 17 desaparecidos de la facultad de Farmacia y Bioquímica: Presentes!

El 24 de marzo de 1976, empezó la dictadura cívico-militar-eclesiastica, la más sangrienta en la Argentina, que cometió un genocidio. Uno del que aún hoy buscamos respuestas y encontramos rastros,cómo recientemente en La Perla. Está dictadura vino a terminar con toda una generación obrera y estudiantil que venía cuestionando todo.

Banderas y sueños colectivos de una generación

Hace no mucho el 9M volvió a mostrar la fuerza de las mujeres en la calle, enfrentando los discursos de este gobierno y retomando las banderas que las hicieron una gran fuerza colectiva para conquistar el aborto legal, seguro y gratuito. Muestra de que hay ejemplos para guiarse para pelear. También resuenan los ecos del Eternauta diciendo que nadie se salva solo.

En épocas individualistas, hay que recuperar los valores de solidaridad combativa contra toda injusticia. Algo de ello se ve hoy en las multitudes juveniles que se levantan contra el genocidio en Palestina, o contra el ICE. También en quienes acá se organizan para enfrentar los planes de ajuste del gobierno de Milei y su negacionismo, y en la tradición del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia.

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Para tomar esas banderas de lucha por la memoria, verdad y justicia, queremos recordar a los 17 de la Facultad de Farmacia y Bioquímica. Abajo se encuentran sus nombres y al lado estarán las siglas o el nombre de la organización a la que pertenecieron.

Muchos de estos nombres no tenían ni 30 años al momento de ser desaparecidos, algunos eran recibidos, bioquímicos, farmacéuticos que ejercían y también militaban. Trabajaban en el laboratorio del hospital o de los institutos, pero también eran científicos que experimentaban la política para catalizar el cambio que querían ver en el mundo.

Movidos por causas sociales, entendían que su conocimiento era valioso si se unían a las demandas de las grandes mayorías, si miraban el aporte individual, cómo el grano de arena de algo mucho más grande que la suma de sus partes: lo colectivo.

Varios de ellos eran revolucionarios, militaban por terminar con este sistema capitalista de explotación, y por poner sus conocimientos al servicio de esa pelea por un mundo nuevo, sin amos ni esclavos. Por una ciencia y salud liberada del mercantilismo, y de las divisiones de clase.

Por eso, el golpe cívico-militar, y la represión en la universidad que empezó incluso antes del 24 de marzo, tenía como objetivo implantar los intereses de las empresas. Que en las universidades no se criticara al sistema, sino hacerla funcional a las ganancias empresarias. Esas que el golpe vino a imponer a sangre y fuego, y no sin dura resistencia, como lo hicieron miles de obreros organizados en las fábricas, y miles de estudiantes que militaban en las facultades.

La represión en la universidad

El ex decano de FyB, Raúl Laguzzi, en ese momento rector de la universidad, planteaba la necesidad de que la medicina y los medicamentos estén al alcance de los más vulnerables. Planteaba que solamente peleando por conseguir eso, podría mirar a los ojos a su hijo por nacer. Eso le ganó el odio de los fascistas de la Triple A que comandaba López Rega, por esa orden de Juan Domingo Perón, de exterminar a la subversión, de llevar adelante su eliminación física.

En esto jugó un rol importante Ivanissevich, ministro de educación desde agosto de 1974, que tenía la misión de “eliminar la infiltración marxista y terminar con el caos en la universidad”. Para eso puso al interventor Ottalagano, asesor presidencial privado de Perón a su vuelta, y declarado fascista. Persiguieron a quienes se organizaban, a quienes militaban e impusieron una nueva ley universitaria que aumentaba la restricción para acceder a estudiar. Una elitización acorde a los intereses empresariales.

Es que la solidaridad con los trabajadores, cuestionar la división de la salud entre una para ricos y otra para pobres, que la ciencia y la investigación estén al servicio y al alcance de las grandes mayorías, era subversivo.

Porque los estudiantes cuestionaban este mundo y apuntaban las mejores armas de la ciencia, el conocimiento, la salud y la técnica para transformarlo de raíz, y se unían en la pelea con los obreros. Nos dejaron a nosotros la herencia del Cordobazo, de la unidad obrero estudiantil, algo ya anunciado por los parisienses en el Mayo del ‘68. Y mucho antes por la Revolución Cubana.

Transformar la universidad: bandera a retomar

Hoy, sin dudas avanzó la mercantilización de nuestra educación, de nuestra ciencia y conocimiento. Nada más ejemplo que esto, que la CONEAU, adónde se acreditan nuestras carreras, un consejo de empresarios y funcionarios del Estado. La investigación básica que se produce en las universidades es vendida para el desarrollo aplicado al mejor postor. Nos inculcan el objetivo de ser los mejores, para competir mejor en el mercado.

Es una universidad de clase, con intereses concretos. Intereses empresariales. En FyB, los pasillos están repletos de carteles de Britania, y en Orgánica II se oxida una placa bronceada de Roemmers. Es un lugar donde se expulsa a quienes trabajan, con cada vez menos cupos y horarios de cursada, dado la gran cantidad de docentes que abandonan la universidad por la falta de presupuesto y salario.

Pero al mismo tiempo, hay ejemplos de lucha, que esbozan una crítica al ajuste constante, a la mercantilización del conocimiento que hoy quiere imponerse totalmente según el modelo de Milei y Salamone. como vienen siendo las asambleas y movilizaciones al polo científico de trabajadores del CONICET. Ahí se nos abre la puerta a profundizar al servicio de qué quieren ellos la ciencia y al servicio de qué la queremos aquellos que la hacemos y la defendemos.

Las autoridades peronistas y radicales hoy negocian modificar la ley de financiamiento universitario que conquistamos en la calle, la cual es parte de elitizar la facultad, que ya no entren más los hijos de los obreros, ni los propios laburantes que hacen malabares para trabajar y cursar.

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Nosotros no podemos permitirlo. Al contrario, al mismo tiempo que denunciamos todas estas injusticias, tenemos que ser capaces de imaginar qué ciencia y salud queremos construir, y retomar las banderas de los 30.000, marchando este 24M con quienes reivindicamos la independencia política del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia.

Por la apertura de todos los archivos de la dictadura y justicia por la desaparición de Jorge Julio López.

Súmate a marchar con el PTS, junto a Myriam Bregman, Chipi Castillo, y las y los referentes de las luchas contra el ajuste de Milei.

Luis Antonio Barassi – PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores)
Enrique Eugenio Seccafien – PRT
Estela Susana Cali – PRT
Alfredo José Cajide – GOR (Grupo Obrero Revolucionario)
Saul Jaim Szajnbaum – OCPO (Organización Comunista por el Poder Obrero)
Adolfo Ruben Moldavsky – PRML (Partido Revolucionario Marxista Leninista)
Rosa Graciela Kazgudenian – Montoneros
Oscar Eduardo Segal – Montoneros
Graciela Mabel Passalacqua – JP (Juventud Peronista)
Adriana Emilia Villano – JP
Mabel Rita Pasut – JUP (Juventud Universitaria Peronista)
Maria del Carmen Messuti – Unidad Básica
Víctor Norberto Galuz
Eduardo Héctor Gómez
Jose Eduardo Gonzalez Aguilar
Pedro Alberto Mendez
Pablo Laguzzi (hijo de 4 meses de vida de Raúl Laguzzi, ex decano de FFyB, asesinado por la Triple A)

“Seamos realistas, pidamos lo imposible.” Dicho popular del mayo francés del ‘68.

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