InicioPolíticaDespués del cautiverio en Gaza, los hermanos Cuño cuentan en la Argentina...

Después del cautiverio en Gaza, los hermanos Cuño cuentan en la Argentina cómo sobrevivieron al infierno en manos terroristas

Tres meses después de convertirse en el rostro de los últimos rehenes liberados tras el ataque de Hamas a Israel, David y Ariel Cuño están en la Argentina para contar su historia. El infierno que atravesaron durante más de dos años de cautiverio en Gaza convive hoy con una vida que intenta recomponerse, entre el trauma, la memoria y una reconstrucción todavía frágil.

La entrevista con Clarín transcurre entre silencios densos y momentos inesperados de humor. Bromean sobre su encuentro con Donald Trump, a quien definen como “un héroe” por haber impulsado el cese del fuego entre Israel y Hamas, y también sobre su argentinidad: el acento porteño heredado, los viajes al país y el vínculo con una tierra que sienten propia. “Para mí, la Argentina es mi casa”, coinciden. Tras el secuestro, el Estado argentino les otorgó el pasaporte por opción de ciudadanía. Llegaron al país con la CEO de Fuente Latina, Leah Soibel.

David y Ariel Cuño rehenes argentinos liberados por Hamas – Cristina Sille- Clarín

David, de 35 años, y Ariel, de 28, fueron secuestrados el 7 de octubre de 2023 de sus casas en el kibutz Nir Oz, durante el ataque de Hamas que dejó más de 1.200 muertos y 250 rehenes. Los Cuño entre ellos. Fueron llevados por distintos grupos armados y permanecieron incomunicados, sin saber qué había sido de sus familias ni del mundo exterior.

Electricista de profesión, David fue secuestrado junto a su esposa Sharon, sus hijas gemelas Emma y Yuli -de 3 años entonces-, su cuñada Danielle y su sobrina Emilia. Pasó la mayor parte de su cautiverio bajo tierra, en los túneles de Hamas, sin información sobre el destino de los suyos. Allí entabló amistad con Yarden Bibas, cuyo caso se convertiría luego en uno de los símbolos más trágicos del ataque: su esposa Shiri y sus hijos Ariel y Kfir fueron asesinados por un grupo terrorista asociado a Hamas.

Ariel y David Cuño Cristina Sille. Clarín

Ariel, técnico programador, fue secuestrado junto a su novia Arbel por un grupo armado más pequeño. Los separaron dentro de Gaza y él permaneció retenido en distintos edificios, no en túneles. “Cada uno sufrió a su manera”, resume. Cuando se reencontraron, las preguntas fueron inmediatas: qué comían, cómo se bañaban, cómo se sobrevivía bajo tierra. No hubo comparación posible. “No hay privilegios”, dice David.

Las condiciones fueron extremas. Se bañaban con tubos improvisados o botellas de agua. Usaban bolsas para sus necesidades. Dormían en colchones manchados. Ariel recuerda traslados en autos, oculto bajo sábanas, con terroristas sentados literalmente sobre su cabeza. “Me sentía menos que un perro”, dice. Y agrega: “Hubo momentos en los que quise morir”.

El regreso no fue el final del sufrimiento. “Estoy muy confundido todo el tiempo”, admite David. Le cuesta hablar con sus hijas, que crecieron dos años sin él. Tienen pesadillas, hablan de la guerra. “Volver a la normalidad no es fácil”. El sostén, dice, es su hermano: “Tengo a alguien que me entiende mejor que nadie”.

Ariel coincide. En Nir Oz, gran parte del kibutz fue secuestrado o asesinado. “Es más fácil hablar con alguien que volvió de Gaza. No tenés que empezar de cero”. La familia, marcada por una madre que luchó desde el primer día por su liberación, se volvió más explícita en el afecto. “Nos decimos que nos queremos”, dice David. “Con mi mujer siento que empezamos de nuevo. Como a los 16 años”.

Los hermanos evitaron definiciones políticas. Agradecen a todos los que ayudaron. También recuerdan el encuentro con el presidente Javier Milei este miércoles. “Es muy simpático, se nota que le duele lo que pasó”, coincidieron.

La historia de David y Ariel Cuño queda como uno de los testimonios más duros del ataque del 7 de octubre. Un relato de supervivencia que no busca épica, sino memoria. Y que, aun en libertad, sigue marcado por la pregunta más difícil: cómo volver a vivir después del infierno.

-¿Estuvieron con Donald Trump?

-Sí, sí. Nuestro héroe, me salvó, dijo David. Y Cuenta cómo disfrutaron sus hijas la visita a la Casa Blanca.

-¿Cuál es el momento en que cada uno de ustedes la pasaron peor?

-Ariel: Hay un montón. Cuando me separé de mi novia y pensé que no la iba a ver más. Cuando me dijeron que su hermano se murió (en realidad lo habían asesinado el 7 de octubre). Me rompí. Hay un montón de momentos pero esos fueron momentos muy difíciles. Durante un par de días no pude levantarme del colchón. Terror psicológico.

Ariel pasa por alto otros detalles no menores, más bien dramáticos como cuando lo trasladaban en auto por Gaza escondido en autos bajo sábanas y con los terroristas literalmente sentados sobre su cabeza. “Me sentía menos que un perro. Menos que un perro”

Ariel sintió varias veces que podía morir. “Quise morir”, dijo. “Pará de llorar” me decía.

-David: Lo más difícil fue la despedida de mi mujer y mis hijas. Porque de un lado estás contento con que ellas van a salir pero del otro, estás triste porque puede ser que no las veas nunca más. Y fueron horas de llorar y llorar.

Más noticias
Noticias Relacionadas