Los mercados bursátiles de Estados Unidos sufrieron una fuerte sacudida este lunes debido a la creciente preocupación de los inversores sobre una posible desaceleración económica. Analistas atribuyen esta incertidumbre a la guerra comercial impulsada por el expresidente Donald Trump.
El índice S&P 500, que engloba a las principales corporaciones estadounidenses, cerró con una baja del 2,69%, mientras que el Dow Jones descendió un 2,08%. En tanto, el Nasdaq sufrió un desplome del 4,0%, marcando su peor jornada desde 2022. Las empresas tecnológicas fueron las más afectadas, con pérdidas significativas en varias compañías del sector.
El martes, las caídas continuaron y encendieron las alarmas en los inversores. Los principales índices de Wall Street finalizaron con resultados negativos. Así, el S&P 500 cayó 0,76%; el industrial Dow Jones bajó 1,14%; y el tecnológico Nasdaq bajó 0,18%.
Fuerte caída de Wall Street: un duro golpe a las tecnológicas
La caída fue particularmente severa para gigantes tecnológicos como Tesla, cuyas acciones perdieron alrededor del 15,4% de su valor. Asimismo, Nvidia registró una baja superior al 5%, mientras que otras compañías de alto perfil como Meta, Amazon y Alphabet también se vieron arrastradas por la tendencia bajista.
Erin Delmore, corresponsal de negocios en América del Norte de BBC News, describió el día como «devastador para Wall Street», con pérdidas generalizadas en casi todos los sectores.
El presidente Donald Trump eludió las preguntas sobre una posible recesión durante una entrevista reciente, argumentando en cambio que la economía estadounidense se encuentra en un «período de transición».
«No me gusta hacer predicciones en estos casos… Lo que estamos haciendo es muy grande, estamos devolviendo riqueza a Estados Unidos«, afirmó en declaraciones a Fox News. Trump insistió en que su estrategia requerirá tiempo, pero que traerá beneficios a largo plazo.
Tras el desplome bursátil, funcionarios de la administración intentaron tranquilizar a los inversores. El secretario de Comercio, Howard Lutnick, negó que se avecine una contracción económica, aunque admitió que ciertos bienes podrían encarecerse.
Desde la Casa Blanca, un portavoz indicó que existe una «clara diferencia» entre la reacción del mercado y la realidad de las empresas y sus líderes. Además, Kush Desai, vocero oficial, subrayó que las iniciativas comerciales de Trump han motivado compromisos de inversión multimillonarios por parte de la industria.
Impacto de la guerra comercial en la inflación
Economistas advierten que la incertidumbre sobre las políticas arancelarias de Trump ha generado temores de inflación y menor crecimiento. La semana pasada, los mercados estadounidenses retrocedieron hasta niveles previos a la elección del exmandatario, revirtiendo las ganancias iniciales impulsadas por expectativas de recortes impositivos y desregulación.
Rachel Winter, gerente de inversiones de Killik & Co, señaló que «los aranceles de Trump inevitablemente generarán inflación en algún momento». En particular, sectores como el automotriz podrían enfrentar mayores costos de producción debido a las restricciones comerciales con Canadá y México, dos mercados clave para la fabricación de autopartes.
El reconocido economista Mohamed El-Erian destacó que los inversores subestimaron el impacto de la guerra comercial, lo que llevó a un reajuste en las expectativas del mercado. «Estamos viendo un cambio drástico en la percepción del mercado sobre el futuro económico», explicó, agregando que tanto empresas como consumidores están comenzando a retrasar sus inversiones y gastos ante la incertidumbre.
El nerviosismo no se limitó a Wall Street. En Europa, las bolsas también cerraron en terreno negativo. El CAC 40 de Francia y el FTSE de Londres bajaron alrededor de un 0,9%, mientras que el DAX alemán retrocedió un 1,75%. Susannah Streeter, analista de mercados de Hargreaves Lansdown, atribuyó estos descensos a la preocupación sobre el impacto de los aranceles en la economía global.
Trump justificó sus aranceles asegurando que China, México y Canadá no han tomado suficientes medidas para frenar el tráfico de drogas y la migración ilegal. Como parte de esta ofensiva, su gobierno impuso un arancel del 25% a las importaciones mexicanas y canadienses, aunque posteriormente lo suspendió por 30 días.
China respondió con nuevas tarifas del 10% al 15% sobre productos agrícolas estadounidenses, golpeando exportaciones clave como carne, trigo y soja. Canadá, por su parte, anunció un recargo del 25% sobre la energía exportada a EE.UU., con el primer ministro de Ontario, Doug Ford, advirtiendo que podría cortar completamente el suministro eléctrico si la situación se intensifica.
A pesar del panorama incierto, el asesor económico de Trump, Kevin Hassett, insistió en que existen razones para ser optimistas. En una entrevista con CNBC, argumentó que las políticas arancelarias están incentivando la inversión y la creación de empleo en EE.UU. No obstante, reconoció que algunos datos económicos recientes reflejan el impacto de la incertidumbre comercial.
El desempeño del mercado en las próximas semanas dependerá en gran medida de la evolución de la guerra comercial y de las señales de la Reserva Federal sobre su política monetaria. Analistas de Goldman Sachs y Morgan Stanley advierten que, si la incertidumbre persiste, podría producirse una desaceleración más pronunciada en el crecimiento económico estadounidense.
La volatilidad sigue dominando los mercados, y los inversores están atentos a cualquier indicio sobre el futuro de la economía global.