La denominada “regla de los cinco años” es un elemento esencial a tener en cuenta dentro del sistema de Seguro de Incapacidad del Seguro Social (SSDI, por sus siglas en inglés). Esta norma ayuda a determinar si una persona es elegible para recibir beneficios por discapacidad en Estados Unidos.
El SSDI es un programa federal de la Administración del Seguro Social de EE.UU. (SSA, por sus siglas en inglés) que brinda asistencia financiera a las personas que no pueden continuar con su trabajo debido a una incapacidad física o mental.
Para ser elegible, los solicitantes deben haber trabajado un número determinado de años y haber pagado impuestos al Seguro Social. Este beneficio se destina no solo a los trabajadores discapacitados, sino también a sus familiares dependientes, como cónyuges e hijos.
A diferencia de otros programas, el SSDI está diseñado específicamente para quienes tienen un historial laboral y contribuyeron en el pasado al sistema a través de sus impuestos.
Uno de los principales requisitos para acceder al SSDI es haber trabajado y acumulado un número suficiente de créditos laborales. En este sentido, la regla de los cinco años juega un papel clave, especialmente para aquellos que tienen 31 años o más.
Según la organización Atticus, esta normativa establece que, para ser elegible, una persona debe haber trabajado al menos cinco de los últimos diez años antes de quedar discapacitada.
Sin embargo, la regla de los cinco años no solo tiene en cuenta el número de años trabajados. Es que el Seguro Social utiliza un sistema de créditos laborales para determinar quién califica para los beneficios. Para ganar créditos, una persona necesita tener empleo y pagar impuestos a la SSA.
Cada año, una persona puede obtener hasta cuatro créditos laborales. Cada uno de ellos se obtiene por cada 1730 dólares de ingresos cubiertos por el Seguro Social durante el año, según los últimos datos de 2024, consignados por Feldman Law Group.
Así, si en un año un trabajador logra reunir esa cantidad, consigue los cuatro créditos completos, independientemente de si obtuvo esos ingresos a través de un empleo temporal o si trabajó todo el año.
La cantidad de créditos necesarios para calificar al SSDI varía según la edad del solicitante. Generalmente, una persona necesita al menos 40 de ellos a lo largo de su vida laboral. No obstante, la regla de los cinco años indica que al menos 20 de esos 40 créditos deben haberse ganado en los últimos diez años antes de que haber quedado incapacitado.
Además de la regla que establece los requisitos de trabajo para obtener beneficios por discapacidad, también existe una segunda regla de los cinco años que afecta a aquellos que ya han sido beneficiarios del SSDI y desean restablecer sus pagos.
En condiciones normales, el programa requiere un período de espera de cinco meses para procesar una nueva solicitud. Sin embargo, si la persona había recibido anteriormente ayuda del SSDI y quedó discapacitada nuevamente dentro de los cinco años posteriores, puede ser elegible para obtener los beneficios sin la necesidad de esperar el período de cinco meses.
La regla de los cinco años no es la única que influye en la elegibilidad para los beneficios del SSDI. Según Feldman Law Group, los requisitos generales son: